Para el correcto
funcionamiento de las células, distintas proteínas se requieren
en distintas cantidades. Dado que los recursos para las células
son limitados podemos asumir que la síntesis de proteínas
implica un costo para la célula. De ser el caso, podría
esperarse que aquellas proteínas que se producen en grandes cantidades
fueran más cortas. Así, desde una perspectiva seleccionista,
podríamos esperar una relación inversa entre los niveles
de actividad de un gene y la longitud de la proteína que codifica.
La hipótesis nula predice que la reducción de costos asociadas
con el acortamiento de las proteínas, no son suficientes como
para ser favorecidos por la selección, por lo tanto no se espera
relación entre las dos variables. Nuestros resultados (Urrutia
y Hurst, 2003), muestran que aquellos genes de alto nivel de expresión
producen proteínas relativamente cortas comparadas con los tamaños
alcanzados por genes de baja expresión.
En
organismos eucariontes como los mamíferos, muchos genes son interrumpidos
por secuencias que no contribuyen a la codificación de las proteínas,
estas secuencias se conocen como intrones. Muchos de los intrones se han
conservado durante evolución de los genes, por lo que se ha especulado
que estas secuencias proveen alguna ventaja. Sin embargo, ninguna ha probado
ser una explicación general para el mantenimiento de los intrones
y menos aún de su gran tamaño en muchos de los genes. Con
un argumento similar al presentado al respecto de la longitud de las proteínas,
la existencia de estas secuencias podría tener un efecto negativo
para la actividad de los genes, dado que la trascripción de estas
secuencias consume energía. El costo asociado a intrones de gran
longitud, debe ser mayor para aquellos genes con alto nivel de actividad.
Dos estudios (Castillo-Davis et al. 2002; Urrutia and Hurst 2003; Versteeg
et al. 2003) utilizando datos de expresión provenientes de fuentes
y metodologías independientes (SAGE y microarrays) mostraron que
el tamaño de los intrones en la muestra se encuentra inversamente
relacionado con el nivel de actividad de los genes y ningún gene
de alta actividad tiene intrones de longitud elevada (Castillo-Davis et
al. 2002; Urrutia and Hurst 2003; Versteeg et al. 2003).
Los
estudios de la longitud génica apoyan la noción de
que parece haber una relación entre las características
de los genes como el nivel de expresión. Los resultados son consistentes
con la hipótesis de que los genes largos imponen un costo en la
síntesis de proteínas.

|