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La
Pirámide del Sol de Teotihuacan se
encuentra localizada en una gran ciudad prehispánica
cerca del pueblo de San Juan Teotihuacan,
a unos 50 kilómetros al noreste de
la actual ciudad de México, en el valle
del mismo nombre. De la cultura teotihuacana
existen muchas interrogantes. Baste mencionar
que el nombre “Teotihuacan” fue
puesto por los aztecas cuando llegaron al
lugar varios cientos de años después
de ser abandonada por sus habitantes originales,
quienes la ocuparon a inicios de la Era cristiana
hasta 600 d.C. Desde entonces una de las grandes
incógnitas de ese sitio maravilloso
es ¿Para qué se construyó
la Pirámide del Sol, que fue la primera
obra monumental de la gran metrópolis?
La física se ha unido a la arqueología
para buscar respuestas a esta pregunta en
un proyecto que involucra investigadores de
los Institutos de Física y de Investigaciones
Antropológicas, de la UNAM, en el cual
se pretende analizar este célebre monumento
por una técnica inusual.
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Fig.1. La Pirámide del Sol
de Teotihuacan, vista desde la Pirámide
de la Luna, por José Maria
Velasco en 1878. Pintura al óleo
actualmente en el Museo Nacional de
Arte, Ciudad de México.
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El
proyecto de investigación lleva como
título "La pirámide del
Sol de Teotihuacan, ¿Templo Funerario
o Templo Estatal?", y en él se
propone usar rayos cósmicos para inspeccionar
la estructura interna de este monumento prehispánico
en búsqueda de posibles cavidades ocultas
que pudiesen haber sido utilizadas con fines
funerarios o de ofrenda. Su ausencia fortalecería
la idea de que la pirámide es un templo
estatal para el culto del Dios de las Tormentas.
Cualquiera de las dos opciones nos lleva a
interesantes conclusiones acerca de la sociedad
teotihuacana.
La
idea de usar rayos cósmicos, para estos
propósitos, fue utilizada por Luis
Álvarez en los años 60´s
para estudiar la estructura de una de las
pirámides de Giza, en Egipto. En aquella
ocasión existía la fuerte sospecha
de que la pirámide de Kefrén
contenía cámaras internas, aún
no descubiertas, cuestión que fue desmentida
por el experimento de Álvarez. Sin
embargo, entre el problema atacado en Egipto
y el descrito aquí hay ciertas diferencias
que son importantes. Ejemplos relevantes para
los físicos son que la pirámide
de Kefrén sea dos veces más
alta que la del Sol, y que su interior esté
hecho de un material aparentemente más
homogéneo y denso (bloques de roca
caliza) que la de Teotihuacan (tierra orgánica
y pequeños fragmentos de toba volcánica).
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