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Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

Nutrición y educación: innovaciones curriculares en la UNAM

Josefina Rubí Piña Cita

Resumen

La finalidad de este artículo, radica en la importancia de reflexionar sobre dos visiones que ofrece la unam en el diseño de programas educativos que abordan la relación con la nutrición, los alimentos y la salud pública. En los últimos años se ha puesto especial importancia a la creación de licenciaturas que integran conocimientos sobre la nutrición, la salud pública, la industria alimentaria, así como el desarrollo, conservación y control de productos alimenticios, con el objetivo de preparar profesionistas que enfrenten los desafíos contemporáneos relacionados con la nutrición, basados en una buena alimentación que derive en el bienestar del individuo y de la sociedad. La oferta educativa de la unam busca, no sólo impartir conocimientos académicos, sino también concientizar sobre la importancia de la nutrición y los estilos de vida saludables, capaces de desarrollar propuestas innovadoras tanto en el campo de la nutrición, como en el de la industria de los alimentos. Es así que, a través del objetivo general, el modelo educativo y el perfil de egreso de las licenciaturas en Ciencia de la Nutrición Humana y Nutriología, se hará un análisis de la manera en que contribuyen a la formación de individuos comprometidos con la salud y el bienestar comunitario.
Palabras clave: Planes de estudio, programas educativos, nutrición, ciencias de la nutrición humana, alimentos, salud pública, vida saludable, curso de vida y estilo de vida.

Nutrition and education: curricular innovations at UNAM

Abstract

The purpose of this article lies in reflecting on two perspectives offered by the National Autonomous University of Mexico (unam) in the design of educational programs that address the relationship with nutrition, foods and public health. In recent years, there has been particular emphasis on creating undergraduate curricular programs that integrate knowledge about nutrition, public health, the food industry, as well as the development, preservation and control of food products. The aim is to prepare professionals who can confront contemporary challenges related to nutrition, based on a healthy diet that promotes individual and societal well-being. The National Autonomous University of Mexico (unam) educational offerings seek not only to impart academic knowledge but also to raise awareness about the importance of nutrition and healthy lifestyles, capable of fostering innovative proposals in both the nutrition field and the food industry. Therefore, through the overarching goal, the educational model and the graduate profile of the degrees in Human Nutrition Science and Nutriology, an analysis will be conducted on how they contribute to the development of individuals committed to health and community well-being.
Keywords: Curriculum plans, educational programs, nutrition, human nutrition sciences, food, public health, healthy lifestyle, lifestage and lifestyle.


Introducción

¿Cómo podría mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos a través de una mejor educación y prácticas nutricionales? ¿Por qué es importante incluir la nutrición en los planes de estudio? ¿Qué beneficios se podrían obtener como sociedad al formar profesionistas en áreas relacionadas con la salud y la nutrición? Estas son algunas preguntas que surgen al abordar el tema de la nutrición humana y la importancia de su incorporación en los planes de estudio.

La Universidad Nacional Autónoma de México (unam) en su compromiso de formar profesionistas útiles a la sociedad, ha asumido un rol activo en el desarrollo curricular para la formación de sus estudiantes. Por ello, ofrece 133 carreras, a través de 244 planes de estudio pertenecientes a las cuatro áreas del conocimiento, en las modalidades presencial, abierta y a distancia. El campo en que se enfocará el presente texto, se ubica en el Área 2: Ciencias Biológicas, Químicas y de la Salud en el cual se ofertan 31 carreras a través de 56 planes de estudio, específicamente, las carreras vinculadas con la nutrición y la producción de alimentos: Ciencia de la Nutrición Humana, Nutriología, Ciencias Agroforestales, Ciencias Agrogenómicas, Química de Alimentos e Ingeniería en Alimentos.

Nutricionista

Si bien las licenciaturas en Química de Alimentos e Ingeniería en Alimentos, tienen participación en el área de la nutrición, la formación va más encaminada al control de calidad, desarrollo de nuevos productos e investigación y no propiamente al sector salud. Por su parte, las Ciencias Agrogenómicas se centran en la aplicación de la genómica y otras biotecnologías avanzadas en la agricultura, mientras que les Ciencias Agroforestales enmarcan su estudio en la integración de sistemas agrícolas y forestales.

Por tanto, este artículo explora las tendencias curriculares que, sobre la nutrición humana y la alimentación, implementa la unam a través de las carreras: Ciencia de la Nutrición Humana y Nutriología.

En los últimos años se ha puesto especial importancia a la creación de licenciaturas que integran conocimientos sobre la nutrición, la salud pública, la industria alimentaria, así como el desarrollo, conservación y control de productos alimenticios, entre otros, con el objetivo de preparar a las y los estudiantes para enfrentar los desafíos contemporáneos relacionados con la nutrición, basados en una buena alimentación que derive en el bienestar del individuo y de la sociedad. Estas iniciativas buscan fomentar una cultura de prevención y autocuidado, promoviendo hábitos que pueden reducir la incidencia de enfermedades crónicas, a la vez que mejoran la calidad de vida de la comunidad universitaria. En este sentido, la oferta educativa de la unam busca, no sólo impartir conocimientos académicos, sino también concientizar sobre la importancia de la nutrición y los estilos de vida saludables, además de desarrollar propuestas innovadoras tanto en el campo de la nutrición como en el de la industria de los alimentos.

Para efectos de este artículo se presentan una serie de definiciones conceptuales a fin de colocar en contexto las carreras a analizar y después hacer un análisis a partir de tres elementos esenciales de los planes de estudio de las licenciaturas en Nutriología y Ciencia de la Nutrición Humana, el objetivo general, el modelo educativo y el perfil de egreso, con el fin de determinar la manera en que contribuyen a la formación de individuos comprometidos con la salud y el bienestar comunitario.

Con base en la revisión de ambos planes de estudio y la comparación entre lo que ofrecen y lo que se espera en cada uno de ellos, se pretende destacar la relevancia de las diferentes visiones en las que los programas académicos desde su perspectiva específica, pretenden proporcionar una educación integral que priorice la salud como un componente fundamental para el desarrollo sostenible y la calidad de vida.

Es por ello, que este texto pretende responder la pregunta que fue el hilo conductor del análisis: ¿Qué es lo que hace diferentes a estos planes de estudio? A continuación, se presenta una descripción sintética, enfatizando las particularidades de cada uno de ellos.

Relevancia de la formación en nutrición a nivel profesional de educación superior

La formación de profesionales es una de las funciones sustantivas de la unam, cada una de las disciplinas que se imparten en esta Institución de Educación Superior (ies), responde a la resolución de problemas y necesidades sociales al proporcionar a sus estudiantes los elementos que les permitan incrementar sus conocimientos, habilidades, actitudes y valores, así como desarrollarse plenamente y ser útiles a la sociedad mexicana.

En el contexto de la nutrición, alimentación y salud pública, México enfrenta desafíos significativos. Uno de los más urgentes es reducir las diferentes manifestaciones de desnutrición y anemia, asimismo, disminuir la prevalencia de sobrepeso y obesidad en toda la población y garantizar el acceso a una alimentación adecuada, principalmente en la población de menores ingresos y comunidades rurales, con atención especial en la población infantil, así como mejorar la oferta, distribución y sanidad de alimentos. (coneval, 2019).

Por otro lado, en términos de salud pública, la gestión de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, representa una carga significativa para el sistema de salud. La organización del sector salud en México es además de compleja, fragmentada, ofrece una protección desigual e incompleta a la población, en las instituciones de seguridad social y los servicios públicos para personas no aseguradas se ofrecen servicios diferenciados en beneficios y calidad. (coneval, 2019).

La necesidad de políticas efectivas que promuevan dietas equilibradas y accesibles para todos los sectores de la población es crucial. Asimismo, la seguridad alimentaria en áreas vulnerables y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios son temas que requieren atención urgente, especialmente en un contexto global de cambio climático y fluctuaciones económicas.

La situación macroeconómica de los países es clave para que su población tenga la posibilidad de generar ingresos y para tener acceso a alimentos durante todo el año. Para la población de bajos recursos, la inestabilidad en los precios de los alimentos que se ha experimentado en los últimos años ha derivado en la dificultad para adquirir alimentos nutritivos de manera constante. (coneval, 2015, p. 15)

Estos retos subrayan la importancia de que las y los profesionales formados en instituciones como la unam no sólo adquieran conocimientos técnicos sólidos, sino también un compromiso ético y social para abordar y resolver estos problemas de manera integral y colaborativa en beneficio de la sociedad mexicana.

Durante las últimas décadas, la sociedad ha experimentado cambios drásticos que han afectado al comportamiento y estilo de vida del ser humano. La mecanización en los puestos de trabajo, la globalización de la tecnología, la falta de tiempo y las mejoras en el transporte, son algunos de los aspectos que han llevado a un aumento en el consumo de comida rápida con un elevado aporte calórico y al sedentarismo. (Hernández Ruiz de Eguilaz et al., 2016, p. 270).

Dicha afectación en el comportamiento y estilo de vida deriva en una creciente prevalencia de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes, y las enfermedades cardiovasculares, lo que ha puesto de manifiesto la necesidad de intervenir desde la educación para promover estilos de vida saludables.

En ese sentido, la unam, consciente de su papel como una de las instituciones educativas más importantes de México y América Latina, ha incorporado en su desarrollo curricular programas que abordan la relación entre nutrición, alimentos y salud pública.

La justificación de este escrito, radica en la importancia de reflexionar sobre las dos visiones que ofrece la unam en el diseño de programas educativos que abordan la relación con la nutrición, los alimentos y la salud pública.

Marco Conceptual

La nutrición y los alimentos tienen un impacto significativo en la calidad de vida del ser humano, en aspectos tales como la salud física, la salud mental, el desempeño académico y laboral. Esto lleva a definir conceptos básicos en la nutrición que es concebida como una ciencia interdisciplinaria que se centra en el estudio de los alimentos, los nutrientes y otros componentes de los mismos alimentos y de la salud. “El acervo de conocimiento sobre nutrición es muy extenso y crece con rapidez, lo cual modifica los puntos de vista sobre lo que constituye la mejor asesoría en este campo.” (Brown, 2014, p.2). Entre estos conceptos se encuentran los de el “curso de vida” y el “estilo de vida”.

De acuerdo con Kaufer-Horwitz et al. (2015) en el concepto curso de vida “destaca la expresión en el tiempo de los procesos vitales individuales en el contexto sociohistórico en el que tuvieron lugar” (p.4), es decir, hace referencia a los eventos que ocurren a lo largo de la vida del ser humano o de las poblaciones; dicho en otras palabras, el curso de vida es la consecuencia acumulada de cada una de las etapas en la vida.

Estos mismos autores introducen la noción de estilo de vida como “un concepto que emerge de la sociología para señalar las preferencias o gustos en los que se basan las conductas y las actividades de la vida diaria de los individuos y de los grupos sociales” (p.4).

Es así que el estilo de vida es de gran relevancia en cada una de las etapas del curso de vida, debido a que el primero incide en el segundo. Una buena planificación en el estilo de vida previene consecuencias negativas en el curso de vida y la salud, entendida ésta última, como una sensación de bienestar y no como la ausencia de enfermedad, (Brown, 2014, p. 588) porque aún personas con padecimientos crónicos bien controlados, se pueden considerar “sanos” si llevan un buen estilo de vida.

Por otra parte, existe una serie de definiciones en cuanto a los alimentos, que para efectos de este artículo se retoma la clasificación de Brown (2014, p. 579):

“Alimentos de alto contenido nutricional” considerados como aquellos que proporcionan cantidades sustanciales de vitaminas, minerales y otros componentes alimentarios biológicamente activos con relativamente pocas calorías. También llamados ricos en nutrientes”.
“Alimentos de calorías vacías” los cuales “proporcionan un exceso de calorías en comparación con su contenido nutrimental”.
“Alimentos funcionales” que son aquellos “productos alimentarios que tienen algún beneficio fisiológico o que reducen el riesgo de enfermedad crónica más allá de sus funciones nutricionales básicas”.

Pensando en la salud física, es sabido que una alimentación adecuada y balanceada es fundamental para mantener un buen estado de salud. Una dieta equilibrada proporciona los nutrientes necesarios para el funcionamiento óptimo del cuerpo, previene enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, además de fortalecer el sistema inmunológico para combatir enfermedades.

Por otra parte, la alimentación también juega un papel crucial en la salud del bioma intestinal, conocido como microbioma, el cual desempeña un papel fundamental en los procesos metabólicos del cuerpo. Este conjunto diverso de microorganismos no sólo ayuda en la digestión y absorción de nutrientes, sino que también tiene impactos significativos en la regulación del sistema inmunológico y la producción de neurotransmisores clave para la salud mental. Por tanto, una dieta rica en nutrientes y fibra es un factor esencial, no únicamente para la salud física, sino también para la salud mental y emocional, a través de su influencia en el microbioma intestinal y los procesos metabólicos que afectan directamente nuestro bienestar integral, favoreciendo así, una mayor claridad mental y uso de energía.

En cuanto al desempeño académico y laboral, se sabe que, una buena alimentación puede mejorar el rendimiento cognitivo y la concentración, lo que influye positivamente en el desempeño académico y laboral. Los niños y adultos bien alimentados tienen mejor capacidad de aprendizaje, memoria y toma de decisiones.

En resumen, la nutrición y los alimentos desempeñan un papel crucial en la calidad de vida del ser humano, afectando tanto la salud física como mental, así como el rendimiento académico y laboral, razón por la cual el diseño de planes de estudio que otorguen la formación necesaria en estas áreas de la salud es hoy en día, indispensable.

Regresando al objeto de estudio de este artículo, en México, existe una amplia oferta educativa de planes y programas de estudio relacionados con la nutrición y los alimentos, mismos que se imparten en diferentes Instituciones de Educación Superior (ies). Concretamente, la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), ofrece dos planes de estudio relacionados con la nutrición y la alimentación, a nivel licenciatura, que se enuncian en la Tabla 1 por entidad y año de creación:

Nombre Entidad Año
Licenciatura en Nutriología fes Zaragoza 2019
Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana Facultad de Medicina 2022

Tabla 1. Planes de estudio relacionados con nutrición y alimentación en la UNAM.
Nota. Elaboración propia a partir de los datos del H. Consejo Universitario (2024a).

Metodología

Para analizar el desarrollo curricular de la unam con respecto a las licenciaturas que abordan las temáticas de nutrición, alimentos y salud, se realizó un análisis de los planes de estudio que integran contenidos de estos tres ámbitos, que se imparten en las diferentes entidades de la institución. Esto incluyó la revisión de documentos oficiales, páginas electrónicas de las diferentes facultades y publicaciones académicas relacionadas.

El uso de esta metodología de análisis documental permitió obtener una visión global de los programas curriculares de la unam, proporcionando datos que puedan guiar futuras intervenciones educativas tanto en la misma institución como en otras universidades interesadas en promover una vida saludable a partir de una mayor conciencia sobre los hábitos alimenticios, el origen y la calidad de los alimentos, la atención a sectores de la población que requieren un régimen alimenticio específico y la generación de alimentos saludables, entre otros. A continuación, se describen las características esenciales de los programas de estudio, analizando las principales especificidades y características de cada uno de ellos.

Licenciatura en Nutriología

Al ser la alimentación el tema central de la nutriología, entendida ésta no sólo como el acto de comer o asimilar los nutrientes, sino como el conjunto de elementos fisiológicos, socioculturales, psicoemocionales, económicos, educacionales, de disponibilidad y abasto, es fundamental que en México existan profesionales de la nutriología con una formación integral en la que se contemplen aspectos socioculturales, químico-biológicos y de las Ciencias de la Salud (unam, 2017).

Este programa se imparte en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (fes Zaragoza), así como en las instalaciones de la Escuela de Dietética y Nutrición del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste) y en el Instituto de Investigaciones Antropológicas (iia) en la unam, sedes en las que el alumnado acude desde el primer año. Además, cuenta con el apoyo del personal académico de la fes Zaragoza que participa en las licenciaturas de Médico Cirujano, Psicología, Biología, Química Farmacéutica Biológica y Enfermería, así como de la Unidad de Investigación en Gerontología, y el personal académico responsable de las líneas de investigación en un programa de atención multidisciplinaria para la diabetes; ciencia, educación y género; educación especial; salud, adolescencia y familia; psicología de la salud, así como obesidad desde una perspectiva cognitivo-conductual. (unam, 2017).

Su objetivo general es formar profesionales en nutriología con un sólido conocimiento en alimentación, nutrición y actividad física. Estos profesionales desarrollarán habilidades y actitudes para implementar y evaluar programas de promoción y atención a la salud en diferentes contextos. Se espera que puedan influir positivamente en la calidad de vida en todas las etapas del ciclo vital, tanto a nivel individual como en familias y comunidades. Además, se fomenta un pensamiento crítico y reflexivo, promoviendo perspectivas interdisciplinarias, de género e interculturalidad en su práctica profesional.

Al enfocarse la formación en la nutrición y la actividad física, las y los egresados podrán ejercer funciones profesionales de diagnóstico, prevención, promoción e intervención en estos ámbitos, con el propósito de favorecer la salud integral de las personas, basados en un enfoque interdisciplinario, de perspectiva de género e interculturalidad.

Las características que destacan en el modelo educativo propuesto parten de un currículo centrado en el alumno, basado en el aprendizaje significativo […] se rescata la propuesta de una educación basada en la experiencia, que propicie el pensamiento reflexivo. (unam, 2017, p. 38).

Las funciones que desempeñarán profesionalmente pueden ser como nutriólogo/a, supervisor/a nutricional, consejero/a nutricional, investigador/a, coordinador/a de programas de salud alimenticia, planificador/a de programas de nutrición, supervisor/a de servicios alimenticios, promotor/a de salud, consultor/a para el desarrollo de nuevos productos o consultor/a para empresas de alimentos.1

Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana

Esta licenciatura se oferta en la Facultad de Medicina, su objetivo general consiste en formar profesionales competentes que puedan integrar y aplicar conocimientos científicos, clínicos y sociales. Esto se logra a través del diagnóstico clínico-nutricional y nutricional-comunitario, evaluando el estado de nutrición, realizando vigilancia alimentaria-nutricional, y proporcionando orientación y educación alimentaria. Además, fomenta la investigación interdisciplinaria para abordar problemas de salud relacionados con la alimentación a nivel individual y colectivo. Se espera que sus egresadas/os actúen con valores éticos, sean agentes de cambio y contribuyan al mejoramiento de la salud en ámbitos locales, nacionales e internacionales.

Para esto estudian los procesos bioquímicos y fisiológicos del organismo al asimilar un alimento (su transformación en energía y otras sustancias) y los efectos de los nutrientes sobre la salud física y mental. Su ámbito de desempeño laboral tiene varias áreas de acción debido al enfoque interdisciplinario que le caracteriza y puede ejercer en diversos espacios públicos y privados.

El modelo educativo socio-constructivista en que se prospecta el plan de estudios, promueve la interacción entre el alumnado como constructor activo de su propio conocimiento y el profesorado como guía para el alumnado, los saberes y los aprendizajes en el marco histórico, cultural y social en el que se desarrollan.

En este modelo se observará un enfoque por competencias, en el cual las y los estudiantes lograrán la movilización de sus saberes para actuar de manera reflexiva, crítica y ética ante una situación que les demande la solución y la toma de decisiones frente a una problemática de nutrición humana. Para lograr el desarrollo de las competencias se articulan estrategias que favorecen los aprendizajes situado, significativo y colaborativo en los programas académicos y en la interacción entre docentes y estudiantes. (unam, 2020, p. 52).

La articulación entre campos de conocimientos permite vincular los niveles individual y colectivo con el propósito de tener un panorama humanista e integral basado en los diagnósticos clínico-nutricional y nutricional comunitario de la problemática en salud relacionada con la alimentación y nutrición para establecer soluciones éticas, pertinentes y factibles.

El plan de estudios integra la transversalidad curricular de la perspectiva de género, la sostenibilidad, los derechos humanos, el autocuidado y la participación, además de contar con asignaturas con abordaje sobre estas temáticas sociales, favorece de manera activa el desarrollo de las competencias del nutricionista. La transversalidad se puede entender como una:

Estrategia que promueve la inclusión de componentes genéricos dentro de los planes y programas de estudio para abordarlos de manera inter y transdisciplinaria, [a lo largo del proceso de formación.] “con el fin de lograr una comprensión y resolución más integral y sistémica” (Tobón, 2013), así como un currículum integrado (unam, 2024b).

Cuenta con el apoyo de entidades académicas participantes como la Facultad de Veterinaria y Zootecnia (fmvz), la Facultad de Psicología y la Facultad de Química, las que proveen del uso de espacios académicos y personal docente, como soporte para cursar asignaturas específicas.

Por su parte, el currículo propicia la experiencia en contextos reales del alumnado de esta licenciatura, que podrá realizar prácticas de alimentación y nutrición en diversas instituciones a partir del cuarto semestre, tales como Centros de Desarrollo Infantil (cendi), comedores en hospitales y clínicas de salud con las cuales la unam tiene convenios. A partir del quinto semestre en adelante, el alumnado realiza prácticas en diferentes instituciones del sector salud como Unidades de Medicina Familiar; Centros de Salud, Hospitales Generales y Hospitales Regionales, tanto del Instituto Mexicano del Seguro Social (imss), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste) y la Secretaría de Salubridad y Asistencia (ssa). Desde el octavo semestre acuden, además de las instituciones ya señaladas, a la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (incmnsz) y a la Clínica de la obesidad infantil del Hospital General de México. Así transcurren sus prácticas hasta tener un año completo durante la realización del servicio social, lo que le permitirá la integración y movilización de competencias, tanto disciplinares como genéricas, para el logro del perfil de egreso (unam, 2020).

Al finalizar su formación, las y los egresados habrán adquirido competencias específicas y generales. En el ámbito disciplinario, estarán capacitados en el uso de las Biociencias aplicadas a la Nutrición Humana, así como en la evaluación, diagnóstico, tratamiento y seguimiento clínico-nutricional. Además, poseerán conocimientos en salud pública y su relación con la alimentación.

En cuanto a competencias generales, habrán desarrollado habilidades en comunicación efectiva, pensamiento crítico y formación interdisciplinaria. También estarán preparados para abordar su ejercicio profesional desde un marco ético y con un enfoque en el autocuidado personal y profesional (unam, 2020).2

Consideraciones finales

Después de un recorrido por estos dos planes de estudio, es posible afirmar que los programas académicos en estas áreas de especialidad, ofrecen una formación teórica y práctica en áreas como la fisiología de la nutrición, la evaluación del estado nutricional, la elaboración y evaluación de planes de alimentación, la nutrición clínica y comunitaria, así como la salud pública, entre otros temas relevantes.

La aparición sucesiva de carreras muestra la evolución y avance de los enfoques y las problemáticas a atender en las áreas de la nutrición y la alimentación. Cada día existen más estudiantes con interés en el campo de los alimentos, así como varias carreras que tienen en común el propósito de que las personas coman mejor; sin embargo, en ocasiones, los límites entre estas disciplinas de la alimentación suelen prestarse a confusión. Ante esto vale la pena preguntarse ¿Cuál es la diferencia entre un nutricionista y un nutriólogo?, y ¿en qué radican esas diferencias?

La Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana se basa en la comprensión de los procesos biológicos y fisiológicos relacionados con la nutrición, así como en la aplicación de este conocimiento para mejorar la salud humana, mientras que la Licenciatura en Nutriología está encaminada al estudio de la nutrición desde una perspectiva integral, abarcando aspectos científicos, sociales y económicos relacionados con la alimentación y el estado nutricional de las personas y las comunidades.

El auge de las carreras relacionadas con la nutrición y los alimentos se debe a varias razones previstas al inicio de este artículo, factores que reflejan cambios en la sociedad, la ciencia y la economía global y que, a manera de conclusión, pueden resumirse en la prevalencia de enfermedades crónicas tales como diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, entre otras. Esto ha permitido una mayor conciencia sobre la salud y el bienestar, los avances en biotecnología, genómica y otras ciencias que han revolucionado el campo de la nutrición y los alimentos, la creciente conciencia y preocupación por la seguridad alimentaria, el acceso a alimentos nutritivos y la necesidad de expertos en estos campos derivado del interés por los efectos de las crisis alimentarias.

Nutricionista

Por otra parte, se tiene a una población global, cada vez más numerosa en proceso de envejecimiento, lo que deriva en una mayor necesidad de atender enfermedades crónicas y promover un envejecimiento saludable, así como la tendencia creciente hacia estilos de vida más saludables, y una mayor demanda de alimentos orgánicos, naturales y funcionales.

Estos factores combinados explican el auge en las carreras relacionadas con la nutrición y los alimentos, reflejando una sociedad cada vez más consciente de la importancia de la alimentación para la salud y el bienestar.

Cada uno de estos programas académicos tiene un enfoque específico y distintivo que permite enfrentar los desafíos actuales en el campo de la salud pública, contribuyendo a la creación de una sociedad más sana y consciente de sus decisiones alimentarias y de estilo de vida, a través de la oferta educativa de la unam.

Referencias

  • Brown, Judith E. (2014). Aspectos básicos de la nutrición. En J. S. Isaacs, U. B. Krinke, E. Lechtenberg, M. A. Murtaugh, C. Sharbaugh, P. L. Splett, J. Stang y N, H. Wooldridge, (Cols.), Nutrición en las diferentes etapas de la vida (pp. 1-49). (5.ª ed., G. Padilla Sierra y S. M. Olivares Bari, Trad.). Mc-Graw-Hill Education.
  • Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (coneval). (2019). Desafíos en materia de alimentación y servicios de salud en México. https://acortar.link/zRTPLL.
  • Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (coneval). (2015). Diagnóstico sobre alimentación y nutrición. Informe ejecutivo. https://acortar.link/xylMXh.
  • cvic/unam. (2020, 9 de diciembre). Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ej3VWm6-AwE.
  • cvic/unam. (2018, 1 de febrero). Licenciatura en Nutriología. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=aA5RXSBTbjg&t=14s.
  • Hernández Ruiz de Eguilaz, M., Batlle, M. A., Martínez de Morentin, B., San-Cristóbal, R., Pérez-Díez, S., Navas-Carretero, S., y Martínez, J. A. (2016). Cambios alimentarios y de estilo de vida como estrategia en la prevención del síndrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 2: hitos y perspectivas, 39(2), 269-289. https://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v39n2/09_revision.pdf.
  • Kaufer-Horwitz, M., Pérez Lizaur, A. B. y Arroyo, P. (2015). Nutriología Médica. (4.ª ed.). Médica Panamericana.
  • Synlab. (2024, 29 de mayo). Microbioma intestinal: conozca su importancia para el mantenimiento de la salud. Salud y bienestar. https://www.synlab-sd.com/es/blog-es/.
  • Universidad Nacional Autónoma de México [unam]. (2024a). H. Consejo Universitario. Planes de Estudio. https://consejo.unam.mx/archivo/planes.php.
  • Universidad Nacional Autónoma de México [unam]. (2024b). Términos académicos y administrativos sobre diseño y evaluación curricular. Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos. Dirección de Innovación Educativa, Desarrollo Curricular y Formación Docente. Subdirección de Desarrollo Curricular. (Documento interno de trabajo).
  • Universidad Nacional Autónoma de México [unam]. (2020). Proyecto de plan de estudios Ciencia de la Nutrición Humana. https://nutricion.facmed.unam.mx/.
  • Universidad Nacional Autónoma de México [unam]. (2017) Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. https://www.zaragoza.unam.mx/licenciaturas/nutriologia/nut-plan-estudios/.


Recepción: artículo por invitación.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, Núm. 5, septiembre-octubre 2024

De los azúcares y de cómo regulan las plantas su propio alimento

Andrea Romero-Reyes y Elisa M. Valenzuela-Soto Cita

Resumen

En las células de todo ser vivo, es importante mantener los niveles de energía adecuados de acuerdo con sus requerimientos. Para que nuestro cuerpo esté en equilibrio, los humanos podemos cuidar nuestra dieta y realizar actividad física. En cambio, las plantas, transforman la energía proveniente de la luz solar en energía química y azúcares gracias a la fotosíntesis; el almidón y la sacarosa son dos de los azúcares más importantes para las plantas, pues de ahí obtienen la energía necesaria para su adecuado desarrollo. Además de ser autótrofas, las plantas son inmóviles, entonces, ¿cómo regulan las células sus niveles de energía? En este artículo te explicamos cómo algunos azúcares, más allá de proveer energía, le indican a la célula cómo mantener el equilibrio, regulando así el crecimiento de las plantas.
Palabras clave: plantas, azúcares, fotosíntesis, metabolismo vegetal.

About sugars and how plants regulate their own food

Abstract

In the cells of every living being, it is important to maintain adequate energy levels in accordance with its requirements. To keep our body in balance, humans can take care of their diets and do physical activity. On the other hand, plants transform energy from sunlight into chemical energy and sugars thanks to photosynthesis. Two of the most important sugars for plants are starch and sucrose, from which they obtain the energy they need for an adequate development. In addition to being autotrophic, plants are also immobile organisms, so how can a plant cell regulate their energy levels? In this article we will describe how some sugars play a role beyond providing energy, as they can also indicate the cell how to keep balance, thus regulating plant growth.
Keywords: plants, sugars, photosynthesis, plant metabolism.


Introducción

Un ser vivo autótrofo es aquél que es capaz de producir su propio alimento; ejemplos de estos organismos son las cianobacterias, las algas y las plantas terrestres, siendo las últimas las más populares de este grupo. Mediante la fotosíntesis, las plantas usan la luz, el agua y el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera para sintetizar azúcares. Éstos les permite tener energía para crecer y desarrollarse.

En los humanos, cuando hay un exceso o deficiencia en los niveles de azúcares en el cuerpo, pueden generarse efectos adversos como la diabetes o hipoglucemia (baja de azúcar en la sangre). Por su parte, en las plantas, el desarrollo también puede verse afectado cuando hay un descontrol de los niveles de azúcares en la célula vegetal. Sin embargo, mientras los humanos podemos controlar nuestros niveles de azúcar vigilando los alimentos que ingerimos en nuestra dieta, o haciendo ejercicio para quemar calorías, las plantas no son capaces de ello. ¿Te has preguntado cómo puede una planta controlar el propio alimento que ella misma produce?

Las células obtienen energía a través de las reacciones del metabolismo

El metabolismo es todo el conjunto de reacciones bioquímicas que ocurren dentro de un ser vivo. La función principal del metabolismo es transformar los alimentos en energía y aprovechar los nutrientes para que las células puedan funcionar adecuadamente. Existen dos tipos de reacciones metabólicas: a) las catabólicas, donde las moléculas grandes son degradadas a moléculas más sencillas, y b) las anabólicas, donde se usan las moléculas sencillas para construir compuestos más grandes. En ambos casos, el atp (adenosín trifosfato) y el nadph (nicotinamida adenina dinucleótido fosfato) son fundamentales para todas las reacciones metabólicas, ya que funcionan como energía química en todos los procesos (Taiz y Zeiger, 2002).

Existen diferencias importantes entre el metabolismo de las plantas y el de los animales. Los animales principalmente obtienen energía a partir del consumo de carbohidratos (como el pan o la tortilla en el caso de los humanos). Mediante un proceso conocido como glucólisis, las células transforman los carbohidratos en atp, para así obtener energía para funcionar. Cuando consumimos más energía de la que necesitamos, el exceso de atp se almacena en nuestro cuerpo en forma de grasa, cuya función es guardar la energía para usarse después en tiempos de ayuno. En ocasiones, el consumo de alimentos en exceso puede convertirse en un problema. Si nuestro cuerpo almacena demasiada grasa, pueden aparecer enfermedades como obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares, afectando nuestra salud. Por fortuna, una forma de mantener el equilibrio en nuestro metabolismo y cuidar nuestra salud es moderar nuestro consumo de alimentos y realizar actividad física para quemar las calorías extras y mantenernos saludables.

En el caso de las plantas, el control del equilibrio metabólico es algo más complejo. A partir de la fotosíntesis, en las hojas se forman dos productos muy importantes: el almidón y la sacarosa. El almidón está compuesto de cadenas de amilosa y amilopectina (ver figura 1) y se guarda en la hoja como reserva de energía. Por otro lado, la sacarosa, formada de glucosa y fructosa (ver figura 1), se distribuye desde la hoja hacia el resto de la planta para dar energía a las células que no hacen fotosíntesis (Taiz y Zeiger, 2002).

Las plantas no pueden controlar su ingesta de alimentos como tal; aun así, deben equilibrar la producción y degradación de atp. Además, al no tener la capacidad de moverse de su lugar, las plantas siempre están sujetas a las condiciones del medio ambiente que las rodea. Entonces, ¿cómo sabe una planta cuándo gastar o guardar energía? Y, sobre todo, ¿cómo puede sobrevivir cuando el ambiente en el que se encuentra es desfavorable?

Estructura química de los azúcares más relevantes en una planta

Figura 1. Estructura química de los azúcares más relevantes en una planta: almidón, sacarosa y trehalosa. Crédito: elaboración propia

Las hormonas vegetales regulan la distribución de la energía en la planta

A lo largo su evolución, las plantas han desarrollado diversas estrategias para sobrevivir en diferentes ambientes y aprovechar el agua y nutrientes a los que tienen acceso. Cuentan con hormonas vegetales (también llamadas fitohormonas), que funcionan como un sistema de comunicación dentro de la planta, ya que envían señales de una célula vegetal a otra para activar reacciones metabólicas (Taiz y Zeiger, 2002).

Una de las fitohormonas más estudiadas es el ácido abscísico (aba). El aba participa en la etapa de senescencia (envejecimiento de las células), por lo que es más abundante en plantas maduras o que se encuentran en condiciones ambientales desfavorables, como sequía, incremento de la temperatura o congelación, entre otros. Por ejemplo, durante el otoño, el aba incrementa en las plantas, lo que hace que un árbol se prepare para el invierno desprendiéndose de sus hojas. En los cereales, como el trigo, el aba aumenta cuando la planta alcanza su etapa de reproducción (producción del grano), promoviendo la movilización de los azúcares hacia la espiga, los cuales se almacenan como almidón en el grano (Taiz y Zeiger, 2002).

Los azúcares funcionan como señales del estatus energético de una planta

Diversos grupos de investigadores han encontrado que los azúcares no sólo brindan energía, sino que también pueden funcionar como moléculas señalizadoras. Esto significa que algunos azúcares en la célula pueden encender o apagar distintas vías metabólicas de la planta, incluyendo aquellas encargadas de movilizar los azúcares y del uso o acumulación de energía (Lastdrager et al., 2014). Como ya mencionamos, la sacarosa viaja desde la hoja hacia otros tejidos como la raíz o los frutos. Además, ahora se sabe que la sacarosa tiene otra función muy importante dentro de las plantas: la de controlar su metabolismo energético (Figueroa y Lunn, 2016).

La sacarosa es un indicador de la eficiencia con la que está creciendo una planta. En la fotosíntesis, el carbono que se obtiene a partir del CO2 puede tener diferentes destinos, con el siguiente orden de prioridad: 1) regenerar el ciclo de Calvin para que la planta continúe fijando CO2; 2) acumularse como almidón temporalmente en el cloroplasto, o 3) formar sacarosa para viajar a las células no fotosintéticas. Por lo tanto, si la cantidad de sacarosa en la planta es muy alta, significa que la fijación de CO2 en las hojas está siendo eficiente y se está obteniendo suficiente carbono y energía para permitir que la planta aumente su tamaño o biomasa (Figueroa y Lunn, 2016; Taiz y Zeiger, 2002).

Otro azúcar, cuyo estudio ha cobrado bastante importancia en las últimas décadas, es la trehalosa, ya que se descubrió que participa en la regulación del metabolismo vegetal. La trehalosa está formada por dos glucosas unidas entre sí (ver figura 1) y se diferencia de la sacarosa porque se encuentra en cantidades mucho más bajas (hasta mil veces menos) en los tejidos vegetales (Lunn et al., 2014; Paul et al., 2008).

En plantas, el hallazgo de la trehalosa se describió primero en plantas de Selaginella lepydophila (Hook. y Grev.), una especie de un grupo particular de plantas llamado plantas de resurrección. Estas plantas se llaman así porque pueden sobrevivir a períodos largos de sequía gracias a que sintetizan y acumulan grandes cantidades de trehalosa en sus tejidos (Paul et al., 2008).

En el resto de las plantas, la cantidad de trehalosa es demasiado baja o incluso indetectable. Por ello, inicialmente se pensó que la trehalosa no tenía ningún papel importante. Sin embargo, conforme se fueron describiendo los genomas de las diferentes especies de plantas (es decir, la secuencia de cada uno de sus genes), se encontró que todas las plantas cuentan con los genes para sintetizar trehalosa (Paul et al., 2008).

La sacarosa está estrechamente relacionada con la trehalosa. En primer lugar, las reacciones bioquímicas necesarias para sintetizar ambos azúcares son similares, pues ambas requieren que haya glucosa disponible para su producción. Además, ambos azúcares se encuentran en el mismo compartimento celular (citoplasma), por lo que la disponibilidad de carbono en la célula es fundamental para regular su síntesis (Lunn et al., 2014).

La relación entre la sacarosa y la trehalosa se atribuye principalmente al azúcar fosfato intermediario formado durante la síntesis de trehalosa: la trehalosa-6-fosfato (T6P). Se ha demostrado que, al aumentar la sacarosa, el contenido de T6P también incrementa. Esta relación se mantiene constante independientemente de la especie, la edad o las condiciones ambientales a las que estén sometidas las plantas (Lunn et al., 2014).

Cuando aumenta la cantidad de T6P significa que la planta está produciendo una mayor cantidad de sacarosa, lo que, a su vez, significa que hay una gran disponibilidad de carbono y de energía. Lo anterior implica que la planta puede crecer y producir nuevas hojas y frutos. Al contrario, si la T6P disminuye, es porque no hay suficiente carbono para sintetizar sacarosa, indicando que el suministro de energía para la célula es limitado. En esta situación, los procesos de crecimiento se verán afectados, por lo que la planta tendrá menos follaje, frutos y semillas. Por ello, la T6P es una molécula fundamental en la regulación de la distribución del carbono, pues actúa como un indicador del estado energético de la planta (Lunn et al., 2014).

SnRK-1: el control maestro de la regulación en plantas

Existe una proteína que liga a todos los mecanismos de regulación de las plantas entre sí llamada SnRK-1 (sucrose-non fermenting1-related kinase1, por su nombre en inglés). SnRK-1 es la enzima que activa o inactiva las diferentes rutas metabólicas en la célula vegetal (Baena-González y Lunn, 2020).

En los animales, durante un ayuno prolongado, se produce glucagón, una hormona que indica que la disponibilidad de atp es baja. Esto aumenta la concentración de un compuesto llamado amp cíclico (ampc), el cual activa mecanismos para que las enzimas amp-cinasas enciendan las rutas catabólicas; es decir, para que la célula haga uso de sus reservas energéticas (glucógeno y grasa) para obtener atp (Nelson y Cox, 2017.).

En las plantas, la SnRK-1 cumple una función similar a las amp-cinasas, ya que también responde a los cambios en los niveles energéticos en la célula. No obstante, algo que destaca a la SnRK-1 es que también controla la respuesta de las plantas al medio ambiente. La enzima SnRK-1 se activa cuando la disponibilidad de energía es baja (por ejemplo, cuando una planta no cuenta con suficiente agua o luz para hacer fotosíntesis). En estas condiciones, la SnRK-1 enciende aquellos mecanismos catabólicos que movilizan las reservas de carbono para su utilización; en este proceso, se ha propuesto que el aba participa en la activación de la SnRK-1. En el caso contrario, si una planta está en condiciones óptimas para producir suficiente almidón y sacarosa, la presencia de T6P apaga a la SnRK-1, lo que permite que las rutas anabólicas produzcan biomasa para el crecimiento y desarrollo de la planta (Baena-González y Lunn, 2020; Paul et al., 2020; ver figura 2).

Función reguladora de la sacarosa y trehalosa-6-fosfato

Figura 2. Función reguladora de la sacarosa y trehalosa-6-fosfato sobre la enzima SnRK-1 y el control del crecimiento vegetal.
Crédito: elaboración propia.

Lo anterior resalta la importancia de la T6P en el equilibrio del metabolismo energético vegetal y podría explicar por qué la presencia de los genes para producir trehalosa se han mantenido a lo largo de la evolución en todas las especies vegetales (Lunn et al., 2014). Además, se ha propuesto que una razón por la cual la trehalosa se encuentra en tan baja concentración en la mayoría de las plantas, es porque SnRK-1 es altamente sensible a la presencia de T6P, por lo que bastan cantidades pequeñas de T6P para que ésta ejerza su función. Incluso, se ha identificado que un exceso de acumulación de T6P o de trehalosa en la planta puede afectar gravemente su morfología y función, por ejemplo, disminuir considerablemente la producción de hojas (ver figura 3), casi de la misma manera en la cual un exceso de azúcares causa enfermedades en el cuerpo humano (Baena-González y Lunn, 2020; Figueroa y Lunn, 2016).

Diferencias morfológicas entre trigo

Figura 3. Diferencias morfológicas entre trigo (Triticum aestivum L.) nativo y líneas transgénicas transformadas para aumentar su contenido de trehalosa.
Crédito: Andrea Romero-Reyes

Conclusiones

Los azúcares formados en la fotosíntesis no son sólo la fuente de energía para el crecimiento de las plantas, sino que también son importantes para mantener el equilibrio energético y que éstas puedan sobrevivir bajo el ambiente que las rodea. La sacarosa y la trehalosa son fundamentales para el control del metabolismo energético vegetal, ya que gracias a estos azúcares las plantas pueden regular y mantener sus niveles de energía en la célula en equilibrio. A través del vínculo que existe entre la cantidad de sacarosa y T6P, un aumento de T6P inhibirá a SnRK1, favoreciendo el desarrollo óptimo de la planta. Por el contrario, una baja concentración de sacarosa y T6P mantendrá activa a SnRK-1, disminuyendo la producción de biomasa.

Actualmente, diversos grupos de investigadores continúan estudiando el papel de la trehalosa, ya que en este azúcar radica la clave para controlar la distribución de los azúcares en la planta. Este conocimiento será valioso para identificar variedades vegetales que puedan usar su energía y azúcares de manera eficiente para adaptarse a ambientes cambiantes; principalmente en cultivos agrícolas que estén ante la amenaza de las sequías y ondas de calor causadas por el cambio climático.

Referencias

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  • Taiz, L., y Zeiger, E. (2002). Plant physiology (3a. ed). Sinauer Associates.


Recepción: 17/02/2023. Aprobación: 25/01/2024.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, Núm. 5, septiembre-octubre 2024

La inteligencia emocional: una ruta para la igualdad de género

Claudia Yenmi Vázquez Valencia y Yolanda Campos Uscanga Cita

Resumen

La inteligencia emocional es el conjunto de capacidades sociales y emocionales que nos permiten enfrentar la vida de forma satisfactoria. Sin embargo, por muchos años, la sociedad ha fomentado estas capacidades de forma distinta en mujeres y hombres, contribuyendo a la desigualdad de oportunidades en diferentes ámbitos. En tiempos de lucha por derechos justos, es necesario generar condiciones para tener acceso a las mismas oportunidades. Por este motivo, el objetivo de este artículo es dar claridad al concepto de inteligencia emocional para entender su importancia, reflexionar sobre las diferencias entre mujeres y hombres, y, finalmente, cambiar ideas, discursos o acciones, lo que permitirá una transformación social encaminada a reducir la brecha de género.
Palabras clave: inteligencia emocional, capacidades emocionales, desigualdad de género.

Emotional intelligence: a route to gender equality

Abstract

Emotional intelligence is the set of social and emotional capacities that allow us to face life successfully. However, for many years society has fostered these capabilities dissimilarly in women and men, contributing to inequality of opportunities in different areas. In times of struggle for fair rights, it is necessary to create conditions to have access to the same opportunities. For this reason, the objective of this article is to clarify the concept of emotional intelligence to understand its importance, reflect on the differences between women and men, and, finally, seek to change ideas, speech or actions, which will allow a social transformation aimed at reducing gender inequality.
Keywords: emotional intelligence, emotional capacities, gender inequality.


Introducción

Imagina que llegas a una de tus clases, cualquiera que sea, y el profesor dice: —Tendremos examen sorpresa—. Esas cosas no deberían pasar, pero vamos, es sólo una suposición. La respuesta común ante esa situación es que, en mayor o menor medida, nos va a ocasionar estrés. Fuera de eso, las respuestas son diversas; imaginemos algunas. Están quienes se paralizan y no saben qué hacer, no hablan, no comentan, únicamente están ahí esperando el momento. Hay quienes empiezan a murmurar con quien tienen a su lado para quejarse del profesor y de su malévolo plan, incluso con frases que no podemos escribir, pero que ayudan a expresar el coraje o la frustración. Puede existir quien tenga ganas de llorar e incluso lo haga, quien se manifieste y diga que no es justo. Habrá quien comience a sudar, aunque sea pleno invierno, o quien salga corriendo al baño porque siente desesperación. Claro que nunca faltan quienes sienten seguridad porque siempre estudian, o quienes expresen tranquilidad porque no habrían estudiado, aunque les hubieran avisado un mes antes. En fin, las posibilidades son diversas.

Ahora, analicemos una situación en particular: una chica llora mientras su amiga la abraza para darle un poco de consuelo. Es probable que te parezca más familiar esta escena que si vieras lo mismo, pero con un par de chicos. Ojo que dijimos “más familiar”, no más apropiado o normal. Y es que desde la infancia se ha relacionado con mayor frecuencia a las mujeres con competencias emocionales, afirmando que, a diferencia de los hombres, son más expresivas y parecen comprender mejor las emociones de los otros.

Aunque actualmente esta visión ha evolucionado, aún se sigue fomentado una educación emocional distinta desde la familia, la escuela y la sociedad. Los juegos de la infancia, los cuentos, la forma de conversar de los padres y las madres con las infancias, sin darnos cuenta, contribuyen a la verbalización y expresión de los afectos con mayor facilidad en las niñas. Esto perdura en la edad adulta, en la que se refuerza esa asociación a través de los roles establecidos por la sociedad, las oportunidades laborales, las demandas del entorno en general, y los estereotipos, en los que incluso es más aceptado o “bien visto” que las mujeres expresen sus emociones.

Regresando a nuestra situación hipotética del examen, podemos tomar todas las respuestas de los estudiantes y darles un nombre: inteligencia emocional. ¿Te suena? Seguro sí.

¿Cómo entendemos la inteligencia emocional?

El concepto de inteligencia no es reciente, para que se den una idea, ya se hablaba de la inteligencia por ahí del siglo iv (Villamizar y Donoso, 2013). Entre ese y nuestro actual siglo xxi, han surgido interesados en darle un significado, averiguar para qué sirve, cómo se mide y por qué es importante. No vamos a detenernos en todos los aportes en el área, pero sí en mencionar que, hasta hace cuatro décadas, se consideraba que la inteligencia era una capacidad general presente en todas las personas, aunque en diferente medida.

Por muchos años, a nadie se le ocurrió decir algo diferente, hasta 1983, cuando Howard Gardner hace su entrada triunfal para decir que la inteligencia no era una capacidad única, que, por el contrario, existían diferentes inteligencias (Gardner, 2016). Este hecho sí que fue relevante. Imaginen a los grandes expertos estudiando sobre la inteligencia, y de pronto llega alguien y les dice: —¡Paren, no es una, son varias inteligencias!

Además se da el lujo de agregar que no se podía reducir la inteligencia a la capacidad para resolver problemas, que era necesario considerar otros aspectos, como la capacidad de percibir el arte, el poder expresarse no sólo con el lenguaje sino también con el cuerpo, la capacidad de relacionarse con los otros, la empatía, el autoconocimiento, etcétera (Gardner, 2016). Hoy puede parecernos más familiar, pero en su momento fue bastante innovador y revolucionario.

¿A dónde queremos llegar con todo esto? Pues resulta que, gracias a la brillante idea de Gardner, que, por cierto, ahora se llama teoría de las inteligencias múltiples, surgió el interés de varias personas por explorar la inteligencia desde esta perspectiva (Villamizar y Donoso, 2103). Y es que a muchos la idea les cayó como balde de agua fría, pero a otros les despertó la curiosidad, y es así como el concepto de inteligencia emocional vio la luz (ver figura 1).

Teoría de las inteligencias múltiples

Figura 1. Teoría de las inteligencias múltiples y origen de la inteligencia emocional.
Crédito: elaboración propia.

Un buen día Daniel Goleman, un psicólogo y escritor estadounidense, publicó su libro Inteligencia emocional: ¿Por qué puede importar más que el cociente intelectual?; decimos un buen día, pero detrás de ese día hay años de trabajo y muchas personas contribuyendo a la causa. La propuesta de Goleman fue más allá de definir esta inteligencia: puso sobre la mesa un tema que causó polémica al dar cabida a nuevas y relevantes expresiones de la inteligencia.

Regresemos a un ejemplo de la escuela, entre las y los estudiantes suele haber quien frecuentemente levanta la mano cuando el maestro hace preguntas, que saca 10, sobre todo en materias que se consideran “difíciles”, que memoriza todo superrápido, y que muchos reconocen como la persona más inteligente del salón. Sí, de hecho, sí es inteligente si consideramos la inteligencia académica, o como decía Goleman en su libro “el cociente intelectual”, ese numerito que nos dice quién es más o menos “inteligente”. Y solemos pensar que esa persona tiene el futuro asegurado.

Luego, está quien que no suele obtener un 10, quizá no le va bien cuando le hace preguntas el profesor, que no destaca por ser “el mejor” o “la mejor” de la clase al menos por esas cualidades. Pero es quien se lleva bien con todos, organiza fiestas, cae bien por ser agradable. Es esa persona que cuando el profesor dijo que había examen sorpresa hasta hizo una broma que causó gracia en el salón. Tendemos a esperar que quizá su futuro laboral no sea tan prometedor como él o la estudiante de 10, pero resulta que años más tarde nos topamos con esa persona y tiene un buen trabajo, incluso mucho mejor que quienes integraban el cuadro de honor. Y entonces nos preguntamos cómo pasó.

Justo eso se preguntó Goleman, y además nos dio una respuesta: la inteligencia general, esa que tiene que ver con los aprendizajes teóricos, la memoria, las cosas “intelectuales”, no lo es todo y no es la más importante. Las habilidades para relacionarse, manejar las emociones, adaptarse a diferentes circunstancias sin morir en el intento, en sí, las habilidades sociales y emocionales, son más determinantes; tanto en este ejemplo del éxito profesional como en la vida en general (Goleman, 2015). Todo eso engloba la inteligencia emocional (ver figura 2).

Importancia de la inteligencia emocional

Figura 2. Importancia de la inteligencia emocional.
Crédito: Elisa Riva.

¿La inteligencia emocional es diferente entre hombres y mujeres?

La respuesta rápida es sí. Biológicamente tenemos diferencias. La predisposición genética, las diferencias en el funcionamiento de algunas estructuras cerebrales y la producción de diferentes hormonas, inciden en el comportamiento y en la manifestación de las habilidades socioemocionales (Rippon, 2020). Sin embargo, el desarrollo de estas habilidades es el resultado de una interacción compleja entre factores biológicos y sociales, siendo estos últimos altamente determinantes y susceptibles al cambio, lo que los hace más interesantes. El entorno familiar, el sistema educativo, las relaciones personales, la cultura, las normas sociales, los medios de comunicación, el contexto económico y los modelos de roles, entre otros, son cruciales en el desarrollo de habilidades y competencias socioemocionales, desde la infancia hasta la vida adulta (Cabello et al., 2016).

Por tanto, nuestra forma de enfrentar el día a día, de responder a lo que sucede, tampoco parece ser igual. ¡Y sí! Aquí entran las diferencias individuales: cada uno de nosotros es pieza única, irrepetible, con su propia genética y experiencias. Pero más allá de lo individual, hombres y mujeres, manejamos de forma distinta nuestros sentimientos, pensamientos y emociones, y, por tanto, nuestras acciones son diferentes.

No es relevante afirmar quienes son más inteligentes, pero sí es importante mencionar que hay estudios que han mostrado que las mujeres tienen mayor capacidad para percibir, manejar y entender las emociones (Cabello et al., 2016; Craig et al., 2009); que tienden a tener mayor motivación y mejor manejo de las relaciones que establecen con otros (Harrod y Scheer, 2005; Joshi y Dutta, 2021), y muestran más empatía (Meshkat y Nejati, 2017). Mientras tanto, los hombres tienen mejor capacidad para ajustarse a nuevas situaciones y pueden resolver problemas que se presentan en la vida diaria con más facilidad (Arteche et al., 2008), enfrentan mejor los momentos de estrés, suelen sentirse más satisfechos consigo mismos o en general con la vida, y se muestran más positivos (Vázquez-Valencia et al., 2022) (ver figura 3).

Diferencias entre hombres y mujeres

Figura 3. Diferencias entre hombres y mujeres producto de la interacción de componentes biológicos y sociales.
Crédito: Gerd Altmann (geralt).

Entonces, somos diferentes y eso no está mal, el problema es cuando estas diferencias se traducen en factores que inciden en la calidad de vida de las personas en función de si se es hombre o mujer. Es decir, desarrollar de manera diferenciada competencias sociales y emocionales, conduce a tener diferentes oportunidades en el área personal, académica y laboral. Por ejemplo, desde la educación primaria, se observa menor autoconfianza y mayor ansiedad en las niñas en áreas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas; este patrón se reproduce en grados posteriores, y se hace a un más notorio en grados universitarios y posgrados, en los que el porcentaje de mujeres que opta por estas áreas sigue siendo menor. Como es de esperar, estas diferencias se trasladan al ámbito laboral (Cobreros et al., 2024). Esta situación no sólo sucede en este tipo de carreras o áreas de formación profesional, sino en el campo laboral en general, donde aún es común escuchar frases como “ella no soportaría este trabajo tan estresante” o “un hombre no tiene la sensibilidad que se requiere para trabajar aquí”.

Pensando en esto, una solución viable, es fomentar las competencias y habilidades de la inteligencia emocional en las personas, en hombres o mujeres. Aunque seguirán existiendo diferencias individuales, esto puede ser un camino a la reducción de la brecha asociada al género.

Sabemos que el género incluye muchas más expresiones que hombre y mujer, pero nos centramos en estas dos porque partimos de la idea de que, en la crianza temprana, en los primeros años de vida, hasta ahora sigue habiendo diferencias importantes en función de si se asigna, basado en la biología, como hombre o mujer. Éstas pueden ser desde el tipo de actividades y juegos, el estilo de la comunicación verbal y no verbal, el uso de estrategias para fomentar la disciplina y el apoyo emocional que proporcionan los padres. Estas pautas, que no necesariamente se ejecutan de manera consciente por los progenitores, son propias de cada cultura, tienen un significante social y están permeadas por las creencias.

¿Cómo fomentar la inteligencia emocional?

Vayamos al origen sin ahondar tanto. Si consideramos que en la infancia se forjan todas estas capacidades, los padres tienen un papel protagónico. Las interacciones que se establecen entre padres e hijos son proveedoras de recursos básicos para el desarrollo personal, social y emocional, no sólo de cuando somos niños, sino por el resto de nuestra vida (Pinta et al., 2019). El proceso de crianza influye fuertemente en el desarrollo de un adulto saludable, (Liem et al., 2010), en su capacidad para manejar el estrés, en su estado de ánimo (Liem et al., 2010; Ramirez-Lucas et al., 2015) y su autoestima (Zukauskiené, R. Malinauskiené y Erentaité, 2011).

Entonces, podemos empezar por fomentar un proceso de crianza positivo y proveedor de recursos favorables para el desarrollo de esas competencias tanto en hombres como en mujeres. Es decir, fomentar una crianza basada en la comunicación, el razonamiento y la negociación; dando prioridad a la autonomía, el respeto por la individualidad y los intereses de los hijos. Lo anterior, sin dejar de lado la disciplina, que no se debe establecer como una imposición de reglas por cumplir, sino como un modelamiento a través de roles y conductas, donde los hijos tienen claridad de lo que se espera de ellos (García et al., 2019).

En una crianza positiva, padres y madres permiten que las infancias tomen decisiones, acompañando su proceso de razonamiento y otorgando herramientas para un correcto actuar, sin hacer uso del control o la manipulación. Las infancias deben ser guiadas para comprender que las acciones tienen consecuencias y que dichas consecuencias pueden afectarles o a otras personas. De manera que, la crianza positiva parte del entendimiento que tanto padres, madres e infantes tienen derechos y responsabilidades en una relación que es bidireccional (Jorge y González, 2017).

Otro contexto que es fundamental es la escuela, pues desde edades tempranas las personas formamos parte de un proceso de educación formal que, a la par del proceso de crianza de los padres y madres, también otorga recursos para el desarrollo personal, social y emocional. Sin embargo, la base de la educación, por lo menos en México, sigue siendo el desarrollo del coeficiente intelectual, restándole valor a la enseñanza de competencias socioemocionales. ¿Se imaginan un sistema educativo que aparte de enseñarnos aprendizajes teóricos, nos enseñara cómo gestionar nuestras emociones, cómo relacionarnos de forma sana con el entorno y con los demás, que nos brinde las herramientas para ser capaces de tomar decisiones en beneficio de nuestro bienestar? Suena como cuento de hadas, pero hay países donde se intenta, así que es posible.

De esta manera, partiendo de la evidencia que señala la determinante influencia de los procesos de crianza desde la familia o desde el entorno escolar en el desarrollo de competencias sociales y emocionales, es necesario apostar por la evolución de estos entornos y por la generación de condiciones para una crianza respetuosa, que estimule el desarrollo de la inteligencia emocional como una posible ruta para la transformación social. Así, sin importar si desde la perspectiva biológica se asigna el género hombre o mujer, el entorno te brinde las mismas oportunidades.

Conclusión

La intención de hablar sobre la inteligencia emocional y sus diferencias entre mujeres y hombres no es dar poder a los estereotipos con los que tanto luchamos. Lejos de eso, es reflexionar sobre esas diferencias y usarlas a nuestro favor, no como un escudo para ir por la vida justificando nuestro actuar, o como una debilidad que no nos permite avanzar en la lucha por derechos más justos, sino como una carta bajo la manga, que nos permite jugar desde el conocimiento.

La inteligencia emocional es parte de nuestras vidas y necesitamos con urgencia darle su lugar. Seguir con firmeza creando espacios que fomenten de manera más igualitaria las habilidades emocionales y sociales, desde el proceso de crianza, en la escuela, en el ámbito laboral, o desde un plano individual que a final suma a lo colectivo. Ojalá que la próxima vez que escuchemos algo como “no llores, pareces niña” o “eres un exagerado, lloras por todo”, hagamos una pausa, recordemos la necesidad de cerrar la brecha en el desarrollo de la inteligencia emocional, y conscientemente hagamos un cambio en el discurso, en nuestra reacción o simplemente en nuestro pensar. ¡Partamos de ahí!

Referencias

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Recepción: 23/02/2023. Aprobación: 25/07/2024.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, Núm. 5, septiembre-octubre 2024

Dormir bien o dormir con apnea obstructiva del sueño

Monserrat Martínez Luna y Alberto Manuel Ángeles Castellanos Cita

Resumen

Los seres humanos realizamos gran cantidad de actividades, que hacen necesario tanto la ingesta de alimentos como el descansar, para poder recuperar la energía y estar listos para un nuevo día. La mejor forma de descansar es durmiendo. Estudios nos han permitido saber que el sueño es primordial para el buen funcionamiento del cuerpo y del cerebro, por lo cual es sumamente importante dormir, y no sólo dormir sino dormir bien. Un buen sueño se basa en el número de horas que dormimos y su calidad. Para lograrlo debemos tener buenos hábitos, que incluyen: un horario regular para dormir, evitar la ingesta de cafeína o alimentos pesados, realizar ejercicio, entre otros. Actualmente conocemos varios trastornos del sueño que obstaculizan un buen dormir, uno de los más prevalentes en la población mexicana es el síndrome de apnea obstructiva del sueño, en el que las vías respiratorias superiores se obstruyen mientras dormimos, produciendo una reducción o detención del flujo de aire. Si detectamos está enfermedad podemos tratarla y recuperar un buen sueño, para alcanzar una buena calidad de vida.
Palabras clave: sueño, apnea, ronquido, obstrucción, poligrafía.

Sleep well or sleep with obstructive sleep apnea

Abstract

Human beings carry out many activities, which make it necessary both to eat food and to rest, to recover energy and be ready for a new day. The best way to rest is to sleep. Studies have allowed us to know that sleep is essential for the proper functioning of the body and brain. Therefore, it is extremely important to sleep, and not just sleep but sleep well. Good sleep is based on the number of hours we sleep and its quality. To achieve this, we must have good habits, which include: a regular sleeping schedule, avoiding the intake of caffeine or heavy foods, exercising, among others. Currently, we know of several sleep disorders that hinder good sleep, one of the most prevalent in the Mexican population is obstructive sleep apnea syndrome, in which the upper airways become obstructed while we sleep, producing a reduction or stoppage of the air flow. If we detect this disease, we can treat it and recover good sleep, to achieve a good quality of life.
Keywords: sleep, apnea, snore, obstruction, polygraphy.


Introducción

El cuerpo humano realiza un sinfín de procesos biológicos a lo largo del día, pero pocas veces nos preguntamos cómo es que funciona alguno de ellos en específico, o si no funcionará, qué cambiaria en nuestro cuerpo.

Uno de los principales procesos que nuestro organismo necesita es el sueño. En este sentido, a pesar de toda la información que existe actualmente, aún falta mucho por descubrir. Informémonos un poco…

Los seres vivos hemos desarrollado relojes internos que nos permiten sincronizar las señales del ambiente con los procesos biológicos del organismo, garantizando que éstos ocurran en la secuencia temporal adecuada. Una de las señales ambientales más importantes es el movimiento de rotación en la tierra, que genera patrones de luz y establece períodos de luz-oscuridad, lo que determina el día y la noche (Foster, 2020). A raíz de ello, se ha establecido el día como el período en el cual realizamos una mayor cantidad de actividades, como trabajar, estudiar, alimentarnos, etcétera, y, por lo tanto, es donde necesitamos una mayor cantidad de energía.

Por el contrario, la noche es el momento para descansar, lo que realizamos a través del sueño. Alrededor de un tercio de nuestra vida lo dedicamos a dormir: se requieren, en promedio para una persona adulta, siete horas diarias de sueño para estar saludables, aunque de acuerdo con la edad, las horas que se duermen se van modificando, por ejemplo, los bebés duermen de 14 a 20 horas diarias, lo que se vuelve la mitad en la adolescencia (Mason et al., 2021). Cuando vamos envejeciendo, por lo general, se disminuye la capacidad para conciliar el sueño y puede haber varios despertares; esto comúnmente lo notamos en nuestros abuelos. Hoy en día, la población ha modificado los horarios de sueño-vigilia y se hace menos común que las personas tengan un horario fijo de sueño, aún más en los trabajadores de turnos nocturnos.

Te preguntarás… ¿Qué es el sueño?

El sueño es un proceso biológico fundamental, en el que existen dos fases: sueño sin movimientos oculares rápidos (no mor) y sueño con movimientos oculares rápidos (mor). El sueño no mor es la primera parte del sueño y se divide en tres etapas: N1 es la transición entre la vigilia y el sueño, N2 implica un sueño poco profundo y N3 representa el sueño profundo (Dijk y Landolt, 2019; Patel et al., 2019). Posteriormente comienza el sueño mor, en el que podemos tener sueños. Estas etapas se alternan varias veces durante la noche.

Mientras esto ocurre, en nuestro organismo se llevan a cabo un sinfín de acciones esenciales y se dan cambios importantes que afectan a varios sistemas: se altera la conciencia, se reduce la actividad muscular, se inhibe la actividad sensorial de casi todos los músculos (Chaput et al., 2022), se conserva y distribuye la energía, se reduce el estrés oxidativo, se eliminan productos de desecho metabólicos del cerebro, se promueve la función inmune, se facilita la homeostasis sináptica y la consolidación de la memoria, entre muchos otros (Krueger et al., 2016).

Entonces, ¿qué pasa si no dormimos bien?

Paciente con problemas de sueño
Figura 1. Paciente con problemas de sueño (insomnio).

Cuando no descansamos de forma adecuada se generan afectaciones importantes en más de un órgano o sistema, y disfunciones cognitivas, metabólicas, cardiovasculares e inmunológicas (Lane et al., 2022). Podemos percibir deterioro en nuestra capacidad para realizar tareas diarias, en especial las que implican memoria, aprendizaje, razonamiento lógico y operaciones matemáticas; además, presentaremos fatiga diurna (Xie et al., 2017), lo que afecta nuestra calidad de vida.

Por fortuna, existen hábitos para tener una buena higiene de sueño: establecer un horario regular para dormir y despertar, tomar siestas que no pasen de 45 minutos, no ingerir alcohol ni fumar por lo menos cuatro horas antes de acostarse, evitar consumir productos que contengan cafeína seis horas antes de ir a la cama, tener una cena ligera, hacer ejercicio regularmente, pero no justo antes de acostarse, utilizar ropa de cama cómoda, y procurar dormir en una habitación con temperatura adecuada, sin ruido excesivo y con la menor cantidad de luz posible (Granados Gurola, 2018).

¿Por qué podemos tener problemas de sueño?

Hasta aquí hemos aprendido un poco del proceso del sueño y cuáles son las ventajas que proporciona a nuestro cuerpo poder dormir las horas necesarias. Pero también es necesario saber qué es lo que puede afectar este importante proceso biológico. La razón más común por la que la capacidad de dormir bien y de forma regular se ve afectada es por los trastornos del sueño, que se pueden clasificar en disomnias, caracterizadas por problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido, y parasomnias o actividades anormales durante el sueño (Lane et al., 2022; Xie et al., 2017).

Los trastornos del sueño que más se reportan entre la población son: insomnio y síndrome de piernas inquietas, caracterizado por un impulso de mover las piernas cuando se está en reposo, lo que se agrava por las noches (Gossard et al., 2021). Además, está el síndrome de apnea obstructiva de sueño, que es el más prevalente en México, pues se ha reportado que entre 23 a 26% de mujeres y entre 40.6 a 49.7% de hombres lo padecen (Guerrero-Zúñiga et al., 2018).

Por lo tanto, es importante conocer un poco más a detalle del principal trastorno de sueño, así que hablemos un poco más acerca del síndrome de apnea obstructiva de sueño o saos…

¿Qué es el SAOS?

El saos es un trastorno respiratorio del dormir en el que la respiración del paciente se detiene y se reinicia muchas veces durante el sueño debido a colapsos faríngeos, es decir, por la detención u obstrucción del flujo de aire en las vías aéreas superiores. Estos colapsos pueden ser por diferentes causas, una de ellas es el estrechamiento de las vías respiratorias superiores ya sea por cambios estructurales, obesidad o por una reducción de la compensación neuromuscular (Lévy et al., 2015).



https://youtu.be/oFlXNAHaHvM?si=DpP_MLE2Vueze9_U

Video 1. Explicación ilustrativa sobre la apnea obstructiva del sueño (Nucleus Health Videos – Español).


¿Cuáles son los factores de riesgo para padecer SAOS?

Hay varios factores de riesgo que nos hacen candidatos a padecer saos, los más importantes son la obesidad, edad avanzada, pertenecer al sexo masculino, anomalías craneofaciales y de tejidos blandos que producen estrechamiento de las vías respiratorias así como el uso de medicamentos y sustancias (alcohol, medicamentos y narcóticos) (Lévy et al., 2015; Nogueira et al., 2019).

¿Cuáles son los síntomas para tener la sospecha de padecer SAOS?

Los principales síntomas nocturnos son los ronquidos (ruidos producidos por los pilares anteriores y las partes blandas del paladar por el paso de aire a través de área estrechada de la faringe) y las pausas en la respiración que pueden ser presenciadas por otras personas. Entre los síntomas diurnos esta la somnolencia excesiva y el cansancio.

Paciente con somnolencia diurna

Figura 2. Paciente con somnolencia diurna por no dormir adecuadamente debido a problemas de sueño.

¿Cómo se puede tener un diagnóstico?

Para tener un diagnóstico certero sobre el saos necesitamos realizar algunos estudios. Existe una prueba cualitativa autoaplicable muy fácil de realizar, se trata del cuestionario denominado stop-bang, que recopila datos demográficos y antropométricos como edad, sexo y talla de cuello del paciente, estos datos se encuentran entre los factores que favorecen el colapso de las vías respiratorias. Si este cuestionario nos da puntuaciones que indiquen riesgo alto de padecer saos, entonces, deberíamos realizarnos una prueba cuantitativa. En el este enlace puedes realizar el cuestionario stop-bang y calcular tu riesgo de síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Existen dos estudios cuantitativos principales: la polisomnografía y la poligrafía. La polisomnografía es el estándar de oro para el diagnóstico de saos; evalúa oximetría, ronquidos, movimiento de cuerpo y piernas, flujo de aire oronasal, excursión del pecho y abdomen, electrocardiograma, electroencefalograma, electro-oculograma y electromiograma. La poligrafía respiratoria incluye todas estas evaluaciones, pero sin electroencefalograma, electro-oculograma y electromiograma. Ambos estudios se pueden realizar en laboratorios de sueño, pero la poligrafía tiene la opción de realizarse en casa, pues el equipo puede ser llevado sin ningún inconveniente y el paciente tiende a estar más cómodo durante la prueba (Nogueira et al., 2019). En México existen varios laboratorios de sueño como la Clínica de trantornos del sueño unam, la clínica del sueño del Hospital Ángeles Xalapa o la Clínica de sueño Cd de México, entre otros.

Estudio de polisomnografía

Figura 3. Estudio de polisomnografía. Del lago izquierdo se representa el cableado del paciente, lo que se realiza para poder iniciar el estudio. Del lado derecho, el paciente dormido mientras se realiza el estudio y se monitorean los registros.

Y si tengo un diagnóstico positivo a SAOS, ¿cuál será el tratamiento?

Para tratar el saos se utiliza la técnica con presión positiva continua en la vía aérea superior (cpap). La terapia con cpap implica dormir mientras se respira aire que está a presiones ligeramente mayores sobre la presión atmosférica ambiental. Esto se produce a través de un pequeño equipo compuesto de un tubo de aire y una mascarilla, ya sea nasal u oronasal. Una presión mayor ayuda a que las vías respiratorias permanezcan abiertas, evitando la obstrucción y favoreciendo que el paciente pueda dormir mejor. Se deberá utilizar el equipo todas las noches para poder evitar los colapsos faríngeos y tener un sueño reparador (Hooper, 2020). También será importante adoptar nuevas posturas a la hora de dormir, perder peso corporal y realizar prácticas de buena higiene de sueño.

Paciente utilizando cpap

Figura 4. Paciente utilizando cpap mientras duerme para tratar su apnea obstructiva de sueño.

Conclusiones

Dormir bien tiene muchos beneficios para nuestro organismo. Sin embargo, muchas veces no le damos la importancia necesaria y no conocemos ni llevamos a cabo las practicas adecuadas para tener un sueño reparador. Ahora que sabemos la importancia de dormir bien y conocemos un poco más acerca del saos, seguramente has pensado en algún familiar o conocido que cumple con al menos un síntoma o factor de riesgo para desarrollarlo. Es importante diagnosticar y tratar esta enfermedad para poder tener un buen sueño, que se traduzca en una buena calidad de vida. Es mejor poner atención a los síntomas y obtener un diagnóstico temprano.

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Recepción: 18/04/2023. Aprobación: 25/07/2024.


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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079