Vol. 25, núm. 2 marzo-abril 2024

Sobre el estigma hacia personas exreclusas: ¿realmente aceptamos su reinserción social?

Gabriela Godoy Rodríguez y Roberto Lagunes Córdoba Cita

Resumen

El reingreso de las personas que estuvieron en la cárcel a la sociedad general es ya una realidad del presente. Sin embargo, aún nos cuesta asimilar esta realidad y aceptarla. Sin darnos cuenta, tenemos una serie de comportamientos que limita las oportunidades de vida de la persona que estuvo en prisión, y perpetúa comportamientos que deseamos eliminar. Esto se ha estudiado desde la psicología bajo el nombre de estigma público, que está integrado por emociones, pensamientos y comportamientos; y se ha observado que las emociones son un elemento clave para predecir si habrá comportamientos de exclusión hacia estas personas.
Palabras clave: reinserción, estigma, creencias, afectos, discriminación.

Regarding the stigma towards formerly incarcerated individuals: do we genuinely accept their social reintegration?

Abstract

The re-entry of individuals who have experienced incarceration into society is a current reality. Nevertheless, grappling with and fully embracing this reality remains a challenge. Unbeknownst to us, our behaviors inadvertently curtail the opportunities for those who have been in prison, perpetuating patterns that we aim to eradicate. Psychology has delved into this phenomenon, labeling it as public stigma. Comprising three key components —emotions, thoughts, and behaviors— this stigma plays a pivotal role, with emotions emerging as a crucial factor in predicting whether exclusionary or integrative behaviors will prevail.
Keywords: reintegration, stigma, beliefs, affections, discrimination.


Introducción

Desde hace tiempo, países de todo el mundo han rediseñado la misión de los centros penitenciarios con el objetivo de facilitar la integración de quienes han estado en prisión a la sociedad. Sin embargo, la rehabilitación y la reintegración enfrentan significativos obstáculos. Inadvertidamente, aquellos que no han experimentado la reclusión emiten una serie de castigos invisibles hacia esta población, imponiendo diversas limitaciones para alcanzar una vida plena, oportunidades de empleo, acceso a la educación, relaciones interpersonales saludables, vivienda y atención médica. Investigaciones han demostrado que estos castigos invisibles están vinculados a la reincidencia delictiva (Moore et al., 2016; Shi et al., 2022).

Algunas acciones de la sociedad hacia quienes han estado en prisión generan un estigma, definido como una marca o señal que identifica a la población en una categoría social de devaluación. La investigación ha identificado dos perspectivas del estigma: la del estigmatizador y la del estigmatizado. El estigma público se materializa cuando la sociedad expresa estos tres componentes: 1) pensamientos (creencias), 2) afectos (actitudes) y 3) comportamientos (discriminación) hacia un grupo o individuo específico, como los exreclusos (Fox et al., 2018).


Estigma hacia exreclusos

Figura 1. Estigma hacia exreclusos.
Crédito: Elaboración propia en Canva.

Lo que creemos sobre las personas que estuvieron en la cárcel

El primer componente del estigma público, el cognitivo, abarca creencias y pensamientos que en algunas investigaciones se denominan estereotipos (Corrigan, 2010; Thornicroft, 2007; Fox, 2018). Estos estereotipos están relacionados con lo que sabemos o creemos saber sobre el grupo estigmatizado: las causas de su comportamiento, la comunidad a la que pertenecen, su capacidad para controlarse, entre otros. A pesar de que socialmente tenemos información sobre ciertos grupos, también desconocemos aspectos, lo que puede llevar a su desvalorización.

Entonces, la dimensión cognitiva integra lo que “sabemos” o “ignoramos” sobre cierto grupo social. La reciente investigación sobre lo que creemos de las personas que estuvieron en la cárcel muestra que las vemos como personas; como seres humanos que cometen errores, y creemos que esta población no es merecedora de condena o castigo social (Shi, 2022). Creemos que merecen vivir una vida plena, creemos en la redención y en las segundas oportunidades. En ese sentido, nuestras creencias no son tan estigmatizantes, pero entonces, ¿por qué se observa una marginación real de estos grupos?

Lo que sentimos respecto de ellos

El segundo componente del estigma son los sentimientos hacia un grupo o sus miembros, también llamados prejuicios o reacciones emocionales (Fox et al., 2018; Shi et al., 2022). Existe una base afectiva en los juicios evaluativos que realizamos, donde los sentimientos son una fuente importante de información, influyendo en la conducta de las personas (Corrigan et al., 2003).

Las emociones en sí mismas no son inherentemente buenas ni malas; simplemente las experimentamos. No obstante, los humanos tienden a preferir algunas emociones y evitar otras, como la tristeza, el miedo o la ira. En el caso de las personas que han estado en prisión, las sensaciones más comunes incluyen miedo, ira, ansiedad, resentimiento, hostilidad, disgusto, enojo, indiferencia y preocupación por el riesgo físico (Folk, 2016).


Discriminamos basandonos en sentimientos y creencias

Figura 2. Discriminamos basándonos en sentimientos y creencias hacia el grupo diferente.
Crédito: Elaboración propia en Canva.

Debido al desagrado asociado a estas sensaciones y emociones, se busca la distancia y la evitación de interacciones incómodas con el grupo estigmatizado, sirviendo como precursores de la discriminación (Thornicroft, 2007).

Lo que les hacemos

Finalmente, pero no menos importante, se encuentra la dimensión observable: la conducta. En psicología, se define como condiciones de conducta, y la mayor parte son comportamientos discriminatorios (Fox, 2018). La investigación sobre intenciones comportamentales hacia personas que estuvieron recluidas muestra dos tipos: apoyar desde lejos (sin involucrarse) y mantener la distancia social con ellos. Aunque algunas personas expresan disposición a respaldar programas de empleo y financiar programas de educación universitaria para exreclusos, también evitan tenerlos cerca de sus hogares, aconsejan a otros evitarlos, se abstienen de salir con ellos e incluso se niegan a participar en actividades conjuntas, como tomar clases. Se espera que esta población regrese a la sociedad, pero no que permanezca cerca de la gente inocente.

¿Cómo interactúan estos componentes?

Cuando una persona exhibe comportamientos indeseables o peligrosos, los individuos realizan atribuciones sobre la causa e inferencias sobre su responsabilidad y capacidad de autocontrol. Si se percibe que la persona es responsable de su conducta (creencia), es posible que se empatice menos con ella (actitud) y que la disposición a proporcionar ayuda se vea limitada (conducta discriminatoria). En cambio, si se considera que es víctima de circunstancias, es menos probable que se les atribuya responsabilidad (creencia), lo que inspira sentimientos de pena o lástima (actitudes) y promueve la ayuda e inclusión (Corrigan et al., 2003).

Conclusión

Como ilustra la figura 3, el estigma es un fenómeno complejo que involucra creencias, actitudes y conductas hacia aquellos que son estigmatizados.


Componentes del estigma

Figura 3. Componentes del estigma.
Crédito: Elaboración propia en Canva.

Aunque el esquema pueda parecer sencillo y lógico, en realidad, describe una realidad multifacética. Los sentimientos y creencias negativas condicionan el rechazo y las conductas discriminatorias, mientras que los sentimientos y creencias positivos aparentemente generan acciones de solidaridad y apoyo. Sin embargo, ¿es esta la realidad?

Durante nuestras investigaciones, hemos obtenido resultados aún no publicados que matizan el esquema. Por ejemplo, las personas pueden sentirse cómodas contribuyendo económicamente, pero prefieren que otros se involucren directamente y brinden ayuda a los exreclusos. Incluso aquellos con creencias positivas pueden experimentar sentimientos de miedo y enojo hacia esta población. Esto sugiere la existencia de deseabilidad social en las respuestas (las personas responden lo que los demás desean escuchar) y enfatiza la necesidad de explorar más a fondo la naturaleza de las creencias y sentimientos de la población en general con respecto a estos temas.

Sitios de interés:

Referencias

  • Corrigan, P. W., Larson, J. E., y Kuwabara, S. A. (2010). Socialpsychology of the stigma of mental illness: Public and self-stigma models. En J. E. Maddux & J. P. Tangney (Eds.), Social Psychological Foundations of Clinical Psychology (pp. 51–68). The Guilford Press.
  • Corrigan, P., Markowitz, F. E., Watson, A., Rowan, D., y Kubiak, M. A. (2003). An attribution model of public discrimination towards persons with mental illness. Journal of Health and Social Behavior, 44(2), 162. https://doi.org/10.2307/1519806.
  • Folk, J. B., Mashek, D., Tangney, J., Stuewig, J., y Moore, K. E. (2016). Connectedness to the criminal community and the community at large predicts 1-year post-release outcomes among felony offenders: Connectedness and post-release outcomes. European Journal of Social Psychology, 46(3), 341–355. https://doi.org/10.1002/ejsp.2155.
  • Fox, A. B., Earnshaw, V. A., Taverna, E. C., y Vogt, D. (2018). Conceptualizing and measuring mental illness stigma: The mental illness stigma framework and critical review of measures. Stigma and Health, 3(4), 348–376. https://doi.org/10.1037/sah0000104.
  • Moore, K. E., Stuewig, J. B., y Tangney, J. P. (2016). The effect of stigma on criminal offenders’ functioning: A longitudinal mediational model. Deviant Behavior, 37(2), 196–218. https://doi.org/10.1080/01639625.2014.1004035.
  • Shi, L., Silver, J. R., y Hickert, A. (2022). Conceptualizing and measuring public stigma toward people with prison records. Criminal Justice and Behavior, 49(11), 1676–1698. https://doi.org/10.1177/00938548221108932.
  • Thornicroft, G., Rose, D., Kassam, A., y Sartorius, N. (2007). Stigma: Ignorance, prejudice or discrimination? British Journal of Psychiatry, 190(3), 192–193. https://doi.org/10.1192/bjp.bp.106.02579.
  • World Bank. (2019). World development report 2019: The changing nature of work. Washington, DC: World Bank. https://doi.org/10.1596/978-1-4648-1328-3.

Recepción: 11/04/2023. Aceptación: 24/01/2024.

Vol. 25, núm. 2 marzo-abril 2024

Puntos de inflexión: decisiones y acciones por tomar

Maura Pompa Mansilla Cita


“hacer bien a todos y mal a ninguno”.
Miguel de CervantesDon Quijote de la Mancha




Querida comunidad de lectores de la Revista Digital Universitaria ( rdu), presentar este número resulta una tarea intrigante y estimulante, pues todos los artículos que lo conforman merecen un lugar protagónico. Además de tratarse de lecturas sumamente interesantes, cada uno de los textos hacen un llamado a que seamos conscientes respecto a nuestra responsabilidad e injerencia sobre nuestra vida y el lugar en el que vivimos, al plantearnos puntos de inflexión, en los que nuestro papel resulta determinante. Así, al escuchar el llamado que hace cada uno, se traza una ruta en la que lo que nos rodea resplandece y nos obliga a mirar aquello que, tal vez, no habíamos apreciado antes, además nos hace detenernos para admirarlo y reflexionar sobre su valor y nuestro papel en todo ello.

En esta ocasión, la seccion Varietas nos lleva por una fascinante excursión en la que los sentidos se convierten en un elemento muy importante. Nuestro andar y nuestra vista nos sirven para recorrer, observar y analizar el mundo y las interacciones que tienen lugar entre quienes lo habitamos.

Desde hace mucho tiempo los ojos de los humanos han sido motivo de encanto y fascinación, lo que se traduce en poemas, frases, canciones, o dichos, por ejemplo. Ya decía Cicerón que el rostro es el espejo del alma, y los ojos, sus delatores. Si bien los ojos poseen estas características que inspiran sentimientos y creaciones, detrás de su imagen existe todo un entramado que los hacen funcionar, que sólo ciertos especialistas conocen a detalle y que es motivo de estudio. ¿Tienes miopía, hipermetropía o astigmatismo? Seguramente varios de ustedes me acompañaran en responder que sí. En el artículo “Tras bastidores del ojo humano: anatomía, problemas comunes y soluciones” se explica cómo es que vemos, se habla sobre la presencia de estas alteraciones visuales que corregimos al usar lentes, y nos cuenta sobre la cirugía láser como una alternativa. Lo que se comparte en este interesante texto también es un llamado a cuidar nuestra salud ocular y la importancia de la revisión periódica de nuestros ojos, por parte de quienes son especialistas en ello.

Quienes tenemos la posibilidad de ver el mundo que nos rodea, sea con lentes o no, generalmente disfrutamos de los hermosos paisajes de la naturaleza: esos atardeceres en el desierto con sus maravillosos colores, los tonos azules y verdes que visten las olas del mar para su encuentro con los distintos colores y texturas de la arena en las costas, la blancura titilante de los escenarios cubiertos de nieve, y los profundos verdes de la vegetación que compone selvas, bosques, valles y sinfín de ecosistemas en nuestro planeta. Estos paisajes llevan consigo el sonido de los seres y elementos que confluyen en ellos, cada organismo tiene un papel que repercute en todo ello que admiramos.

Tal es el caso de las heliconias o platanillos, que no sólo adornan con sus coloridas flores la Selva Lacandona, sino que cumplen una función imprescindible en su interacción con insectos y aves, como los colibríes, así como en los microhábitats que representan para diversas especies. En su cercana relación con las comunidades humanas, estas plantas cobran, además de una función ornamental, usos significativos en ceremonias y en la cocina. No obstante, es debido a nuestras prácticas que la degradación ambiental en México amenaza la existencia de la diversidad de heliconias, trastocando todos sus lazos vivos con los polinizadores y quienes cumplen la función de dispersar sus semillas: las aves. Con la pérdida acelerada de las selvas tropicales, la vulnerabilidad y existencia de todas las especies que forman una cadena de vida se encuentran en estado delicado. Al leer “Heliconias: de plantas ornamentales a pequeños microhábitats dentro de las selvas tropicales” podemos ver, a través de imágenes, la belleza de estas plantas y todos los organismos que las rodean; de esta manera, podemos imaginar esas escenas y paisajes acompañados de los sonidos que las rodean, a la vez que comprendemos toda su riqueza y el riesgo en el que se encuentran.

En su recorrido por estos espacios de la naturaleza, este número de la rdu, a través del artículo “Serpientes venenosas, una problemática y una alternativa en la biotecnología” , nos adentra en el fascinante mundo de las serpientes. Su presencia, vinculada a nuestra especie, ha sido una constante, ya que en diferentes culturas y su cosmovisión podemos encontrarlas dentro de sus creencias y mitología. En el México antiguo, por ejemplo, tal es el caso de la diosa Coatlicue . De igual manera, para los mayas y en el Altiplano Central, la serpiente era un signo calendárico de buena fortuna. Otros ejemplos son Xiuhcóatl, que posee ojos estelares y se identifica como el arma de Huitzilopochtli, o Quetzalcóatl: la serpiente emplumada.

En sus 160 millones de años de evolución, las serpientes han desarrollado venenos con diversas actividades farmacológicas, esto ha hecho que se explore su potencial terapéutico en los campos de la medicina y cosmética. En la actualidad se tiene conocimiento de que existen aproximadamente 4,000 especies de serpientes en el mundo. ¿Sabías que, de ellas, sólo el 15% son venenosas? Se estima que al año tienen lugar 5,400,000 de casos de mordeduras de serpientes, lo que convierte a estos acontecimientos en un problema de salud pública en varios países. Existen desafíos en la producción y distribución de los antivenenos, por ello es fundamental mejorar la conciencia y la atención primaria ante sus mordeduras. La importancia reside en saber convivir con ellas. Las serpientes son seres vivos fundamentales para nosotros, su veneno también representa un enorme potencial para tratar diversos padecimientos y enfermedades humanas. Así, este texto nos señala que, de la misma forma que es importante ser conscientes de la prevención y atención de sus mordeduras, también es imprescindible expandir los programas de educación ambiental enfocados en combatir la falta de información y destacar la relevancia ecológica y biotecnológica de los componentes en su veneno, al tiempo que se favorece a la conservación en sus hábitats naturales.

En el mismo tenor, en este número se enfatiza la necesidad de una educación comprometida con contribuir a atender la sobreexplotación de recursos naturales y el cambio climático. El artículo “Transformar la educación: integrando tecnologías para el desarrollo sostenible” destaca la importancia de incorporar las tecnologías para enriquecer la enseñanza, a la vez que se subraya la necesidad de una educación que forme personas comprometidas con el desarrollo sostenible. Este texto hace un llamado por una educación orientada a resolver desafíos ambientales, centrada en la Educación para el Desarrollo Sostenible que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la onu, así como el uso de tecnologías y la implementación de estrategias pedagógicas que sean transformadoras.

En el planeta, habitamos un sinnúmero de especies en diversos hábitats y ecosistemas, que mantienen un delicado equilibrio que posibilita toda nuestra existencia. Entre los seres vivos con quienes compartimos este espacio llamado Tierra, están los carnívoros. Comprender su papel ecológico es motivo de diversos estudios, así como el gestionar sus poblaciones y tratar los conflictos en la relación humanos-carnívoros. En “Entre hábitos y excretas: un vistazo a las dietas de los mamíferos carnívoros” que nos presenta este número de la rdu, se destacan proyectos de conservación exitosos cuyo sustento son estos estudios. Asimismo, se señala la necesidad de que en México se ponga mayor atención y acciones para comprender y conservar las especies de carnívoros que habitan el país.

México es un país megadiverso que posee un gran número de especies endémicas, algunas de ellas tan relevantes que son patrimonio natural del país, tal es el caso de los cactus. El artículo “Los cactus patrimonio natural de México” enaltece el reconocimiento que tiene México como el país con la mayor riqueza en el mundo de cactáceas, con alrededor de 700 especies, de las cuales el 74% se encuentra exclusivamente en México (endémicas). Aunque pareciera que el panorama es próspero, las actividades agrícolas, ganaderas, las obras de infraestructura y el saqueo que termina en el comercio ilegal, amenazan de manera crítica su conservación. Esta colaboración hace un llamado, que nos apela de manera ineludible, a que adoptemos prácticas adecuadas y preservemos su diversidad biológica. Además, los autores nos comparten algunas acciones que podemos desarrollar de manera individual para lograrlo.

Al continuar nuestra lectura por este número de la rdu, encontramos una aproximación al mundo de los video juegos con The last of us: ¿ciencia ficción o una posibilidad ante el cambio climático?”. A partir de este videojuego centrado en una pandemia, que se basa en estudios reales sobre hormigas que son infectadas con un hongo, el artículo explora el impacto del cambio climático en las infecciones por hongos, debido a que el incremento en las temperaturas podría influir en el comportamiento de los hongos patógenos. Aunque el riesgo de que una pandemia causada por este hongo parece ser bajo, y que el vínculo entre la humanidad y los hongos se traduce en innumerables beneficios, lo que es cierto es que nuestras actividades influyen de manera determinante en el cambio de temperatura del planeta y en las consecuencias para todos sus habitantes.

En nuestro andar por este número de la rdu, hemos de poner atención en la forma en la que caminamos, pues el artículo “Identificación biométrica a través del andar humano: enfoques y desarrollos” nos comparte un método biométrico que nos identifica por nuestra manera única de caminar. El método Reconocimiento del Andar Humano (rar) es aquí el eje conductor y resulta en un aporte importante para su aplicación en sistemas de seguridad.

La incertidumbre pareciera ser una especie de limbo en el que las expectativas tienen un papel protagónico. ¿Qué papel podrían jugar la estadística y la probabilidad en estas situaciones? De acuerdo con el artículo “La probabilidad y estadística en la toma de decisiones”, su utilidad puede aplicarse de manera particular en la medición de la intención del voto, el fijar los precios de seguros y para determinar la esperanza de vida. En este escenario tienen cabida la influencia de la tecnología y la inteligencia artificial, con lo que también se incluye la detección de enfermedades y la capacidad de vehículos autónomos de tomar decisiones.

En esta misma sección, tenemos la oportunidad de conocer y reconocer la importancia de la calidad y la seguridad de los alimentos que consumimos. “El envasado inteligente en la industria alimentaria” resulta imprescindible para ambos casos, y a pesar de que su costo resulta elevado, se debe encontrar un equilibrio, pues las estrategias para conservar alimentos y reducir la pérdida y el desperdicio, son cruciales en el mundo y momento en el que vivimos.

En la sección Universidades, nos vamos hasta el estado de Campeche en México, para situarnos en la Candelaria. Ahí se pone la mirada en la importancia del liderazgo directivo y su influencia en las condiciones para mejorar los aprendizajes y los resultados del estudiantado, particularmente en contextos rurales. En la investigación cualitativa que nos comparten en el artículo “Liderazgo educativo pospandémico: un enfoque en las telesecundarias”, se destaca el papel que ha jugado la contingencia sanitaria al detonar reflexiones sobre la educación escolarizada, a la vez que impulsa cambios y representa desafíos, en los que la adaptación, la relación con la comunidad, la supervisión escolar y el trabajo en equipo son elementos centrales para mejorar los procesos educativos y sus resultados.

En este número, la sección Caleidoscopio alberga un texto que desde su título nos invita a curiosear sobre “Arte, ciencia y… ¿Bichos?”. Sí ¡bichos! Si es la primera vez que te encuentras con los coleópteros, este artículo te los presentará de una manera poco común: una colaboración entre el arte y la ciencia. Estos insectos son muy importantes en términos ecológicos y también económicos, pues son polinizadores fundamentales y contribuyen a controlar plagas, pero también son causantes de pérdidas en cultivos. Así, a través de un programa de servicio social, se crean contenidos y materiales que captan nuestra atención por el maravilloso mundo de estos insectos y su particular belleza, a la vez que nos informan sobre la vida de estos escarabajos con el propósito de que generemos conciencia sobre su diversidad y su valiosa contribución a la naturaleza.

El artículo con el que cierra este número de la Revista, en la sección Impresiones, aborda un tema sumamente relevante y que además tiene poca visibilidad. Se trata de una problemática que nos atañe a toda la población y que se relaciona con una ceguera parcial ante personas que buscan su lugar en la sociedad, pero no lo encuentran porque rara vez existe un espacio para ellas. Se trata del texto “Sobre el estigma hacia personas exreclusas: ¿realmente aceptamos su reinserción social?”. A pesar de los esfuerzos dedicados a su rehabilitación, con el objetivo preciso de reintegrarse en la sociedad, parece que ésta no ofrece un espacio propicio para ello. Persisten castigos invisibles y una carencia de comprensión sobre las experiencias y los desafíos inherentes a su proceso de rehabilitación. Estas circunstancias desencadenan actitudes estigmatizantes, discriminación y una notable falta de empatía. Pero ¿qué es rehabilitar? De acuerdo con la Real Academia Española (rae), es “Habilitar de nuevo o restituir a alguien o algo a su antiguo estado”, y sus sinónimos son: restablecer, regenerar, reeducar, corregir, enmendar. Al enfrentarse a actitudes como el miedo, que se les evite y se genere distancia social, se limita su reintegración a la sociedad.

La colaboración que se nos presenta profundiza en las implicaciones de comprender y abordar las dimensiones cognitiva, emocional y conductual, con el propósito de diseñar estrategias de intervención social al respecto. El llamado a generar conciencia, cambiar nuestras creencias y promover la empatía para lograr una reintegración exitosa y mitigar los efectos negativos del estigma a quienes han sido exreclusos es urgente. Depende de cada una y uno de nosotros el ampliar su alcance y contribuir a transformar nuestra sociedad en una que verdaderamente ponga en práctica el significado de la rehabilitación y la reinserción. Sin nuestro involucramiento, la realidad escrita que definen esas palabras pierde el sentido de esperanza que representan las segundas oportunidades, más cuando éstas forman parte de los mecanismos que rigen nuestro país, y que además deja a las personas en un limbo, pues ya no son reclusos o reclusas, pero tampoco hay espacio para ellas y ellos en nuestra sociedad. Te invitamos a leer este artículo y, con ello, darte la oportunidad de considerar otras perspectivas y propiciar nuevas realidades.

Esta variedad de textos ya está emitiendo la convocatoria a leerlos; el reto, como los buenos escritos suponen, será encontrar el momento de hacer una pausa entre sus líneas para atender otras actividades. Una vez que inicien será complejo detenerse. Así es que les invitamos a responder a este llamado y extender la invitación a sus colegas, familiares, amigos y a sus comunidades, a permitirse expandir la mente, corazón y conciencia y, con ello, como dice Miguel de Cervantes: a hacer el bien.

Referencias

Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025

¿Por qué es importante incluir poblaciones poco estudiadas en la investigación psicolingüística?

Stanislav Mulík, Armando Quetzalcóatl Angulo Chavira y Natalia Arias-Trejo Cita

Resumen

Este artículo explora cómo dos grupos tradicionalmente poco estudiados pueden ofrecer valiosos conocimientos sobre el procesamiento y aprendizaje del lenguaje: las personas con síndrome de Down y los hablantes de lenguas indígenas. A pesar de enfrentar desafíos cognitivos y en la producción de habla, las personas con síndrome de Down demuestran habilidades lingüísticas notables, como una comprensión avanzada del vocabulario y la capacidad de anticipar información lingüística. Estos hallazgos podrían llevar a intervenciones más eficaces para mejorar sus habilidades de comunicación. Por otro lado, se analiza el bilingüismo en hablantes de lenguas indígenas, cuyas experiencias lingüísticas a menudo difieren de las de los hablantes de lenguas mayoritarias. El desarrollo del vocabulario en estos hablantes está influenciado por factores culturales, lo que presenta una visión única sobre cómo se aprende el lenguaje en contextos diversos. Este artículo destaca la necesidad de ampliar la investigación psicolingüística para incluir una mayor diversidad de poblaciones, lo cual no solo beneficia el avance científico, sino que también promueve una sociedad más inclusiva.
Palabras clave: Síndrome de Down, ilingüismo indígena, psicolingüística, desarrollo del vocabulario, inclusión social.

Why is it important to include understudied populations in psycholinguistic research?

Abstract

This article explores how two traditionally understudied groups can offer valuable insights into language processing and learning: individuals with Down syndrome and speakers of indigenous languages. Despite facing cognitive and speech production challenges, individuals with Down syndrome demonstrate remarkable linguistic skills, such as advanced vocabulary comprehension and the ability to anticipate linguistic information. These findings could lead to more effective interventions to improve their communication skills. On the other hand, the article examines bilingualism in indigenous language speakers, whose linguistic experiences often differ from those of speakers of majority languages. Vocabulary development in these speakers is influenced by cultural factors, providing a unique perspective on how language is learned in diverse contexts. This article highlights the need to expand psycholinguistic research to include a broader diversity of populations, which not only benefits scientific progress but also promotes a more inclusive society.
Keywords: Down Syndrome, Indigenous Bilingualism, Psycholinguistics, Vocabulary Development, Social Inclusion.


Introducción

La psicolingüística busca conocer cómo los humanos procesamos el lenguaje, por medio de experimentos controlados que aíslan, miden o manipulan los fenómenos de interés. Gracias a este campo de estudio, hoy en día tenemos conocimientos sobre los mecanismos de aprendizaje de lenguas y la producción o percepción del habla.

En la investigación psicolingüística, normalmente se estudia a grupos que en sus diversas características representan al promedio de la población. Un ejemplo son las personas neurotípicas ––aquellas que no presentan trastornos neurológicos ni problemas en el aprendizaje, comprensión y uso del lenguaje––. La elección de la población suele estar motivada por la necesidad de los investigadores de tener control sobre los diferentes aspectos que pueden afectar a los resultados de los experimentos psicolingüísticos. Además, se suele considerar alumnos universitarios debido a la facilidad que supone reclutarlos. Aunque los estudiantes pueden tener características representativas del grueso de la población, en ningún caso representan toda la diversidad que naturalmente existe en la humanidad. Esta variabilidad incluye personas con problemas de visión o audición, personas en situación de pobreza, personas con alteraciones genéticas o los hablantes de lenguas desprestigiadas, entre muchas otras. Todas estas características causan particularidades en el desarrollo y uso de lenguaje.

En este artículo, exponemos la idea de que estudiar poblaciones que no representan el comportamiento típico es muy provechoso para el entendimiento del lenguaje. A continuación, ilustramos nuestro punto con dos poblaciones muy diferentes que, en general, son poco estudiadas en la psicolingüística. Por un lado, presentamos un acercamiento a la manera en la cual las personas con síndrome de Down comprenden el lenguaje. Por otro lado, revisamos algunos estudios sobre el lenguaje en niños indígenas que pueden ser bilingües. Es importante recalcar que nuestra intención no es comparar estas poblaciones —ya que una población tiene una alteración genética y la otra no—. Más bien, este artículo intenta evidenciar la importancia de estudiar el lenguaje de poblaciones marginadas por diferentes razones, tanto para el avance científico como para su inclusión social.

Personas con síndrome de Down

El síndrome de Down es un trastorno genético provocado por una copia extra, completa o parcial, del cromosoma 21, y es la causa biológica más frecuente de discapacidad intelectual en el mundo, aproximadamente uno de cada mil niños nace con él. La Organización Mundial de la Salud introdujo el término trisomía 21 para hacer referencia a las personas con síndrome de Down, ya que todavía en los años setenta se hablaba de ellas como individuos con retraso mental. Este término estigmatizante surgió a raíz de que en el síndrome de Down se presenta un desarrollo cognitivo menor al esperado de acuerdo con la edad.

Los niños con síndrome de Down presentan características físicas específicas, como una cavidad oral pequeña y una lengua alargada, que impactan su capacidad para hablar (ver figura 1). Asimismo, experimentan infecciones frecuentes del oído medio y esto hace que perciban los sonidos de manera distorsionada. Además, se ha reportado que los niños con síndrome de Down tienen una probabilidad cuatro veces mayor que los niños neurotípicos (aquellos cuyo desarrollo cognitivo se encuentra dentro de patrones normativos) de presentar alteraciones en la eficiencia de sueño, como despertares frecuentes y problemas de respiración. Estas deficiencias también afectan las características del lenguaje, principalmente en el desarrollo del vocabulario temprano, en la producción del habla y en su capacidad de memoria de trabajo, o sea, la información que se mantiene presente en la mente para, por ejemplo, comprender toda una oración.

Figura 1. Una niña jugando que presenta las características físicas típicas de una persona con síndrome de Down.
Crédito: pikisuperstar, s.f.

¿Qué se sabe de las habilidades de lenguaje en niños con síndrome de Down?

Una de las áreas de ventaja de los niños con síndrome de Down es la comprensión de vocabulario, en contraste con su producción. Carencias en la producción de palabras pueden ser el resultado de una deficiente memoria a corto plazo. Al igual que los demás niños, los que tienen síndrome de Down empiezan a decir sus primeras palabras en el segundo año de su vida. Sin embargo, a partir de ese momento adquieren nuevas palabras a un ritmo más lento que los niños neurotípicos. Un paso importante en el desarrollo típico del léxico es la explosión del vocabulario —un incremento rápido en la adquisición de palabras que ocurre cerca de los dos años—. Este aumento también se ha visto en los niños con síndrome de Down, aunque se da entre los 3 y los 5 años de edad.

La comprensión de vocabulario en niños con síndrome de Down, similar a los niños neurotípicos, puede ser producto de habilidades conservadas en el aprendizaje de palabras. Por ejemplo, identifican correctamente objetos familiares como cama o leche y pueden hacer uso de estrategias como la exclusividad mutua —asignar una palabra nueva a un objeto nuevo cuando se sabe que los otros objetos son familiares y ya poseen un nombre—. Aún más, recientemente, en el Laboratorio de Psicolingüística de la unam demostramos que los niños con síndrome de Down extienden palabras recién aprendidas a otros objetos de la misma forma. Por ejemplo, un objeto redondo que rebota puede ser de un color o multicolor, pero siempre se le llama pelota. Esta estrategia de extensión permite considerar rasgos constantes para asignar significado e ignorar características secundarias —como el color—.

Las personas con síndrome de Down también son capaces de anticipar información lingüística; por ejemplo, pueden usar el contexto de una oración como “La gallina pone…” para anticipar que terminará en la palabra huevos (ver figura 2). Esta habilidad es similar a la presentada en niños neurotípicos con una edad de desarrollo parecida, siempre y cuando los verbos están altamente relacionados con la palabra a predecir (p. ej., leer – libro). Sin embargo, cuando la relación es menor, tienen problemas para anticipar la siguiente palabra. En conjunto, los estudios previos sugieren que las personas con síndrome de Down basan su predicción principalmente en asociaciones y muestran dificultad cuando las asociaciones entre palabras son débiles (Arias-Trejo et al., 2019; Angulo-Chavira et al., 2022). Estas diferencias podrían explicar algunos de los obstáculos con los que se encuentran para aprender y usar el lenguaje, pero el estudio de esta población también aporta información muy valiosa sobre la relación y la independencia entre los procesos de producción y comprensión del lenguaje.

Figura 2. Los niños con síndrome de Down pueden anticipar información lingüística altamente probable.
Crédito: modificada de prostooleh, s.f.

Hablantes de lenguas indígenas

Se estima que a nivel mundial actualmente existen alrededor de 7000 lenguas, de las cuales la mayoría son indígenas. Una lengua indígena se puede entender como una lengua que se habla por un grupo étnico vulnerable y autóctono de una región específica (ver figura 3). Algunas lenguas indígenas tienen sólo un pequeño número de usuarios —son lenguas minoritarias— y muchas están en peligro de extinción (Moseley, 2010).

Figura 3. Niña hablante del idioma balinés, una de las numerosas lenguas indígenas del mundo.
Crédito: Kireyonok_Yuliya, s.f.

En México, entre 5 y 10% de la población hablan alguna lengua indígena, o lengua originaria. Éstas pertenecen a 11 familias lingüísticas diferentes. Se pueden organizar en 68 agrupaciones, que constituyen hasta 364 variantes regionales. La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (2023) estipula que todas las lenguas son lenguas nacionales, pero en la práctica aún existe mucha discriminación lingüística y falta de inclusión (La Prensa, 2024). Además, existe muy poca investigación del bilingüismo de lenguas indígenas mexicanas y el español desde el enfoque psicolingüístico, ya que este tema se suele estudiar más desde el punto de vista de lenguas en contacto o educación indígena (Serrano, 2019).

Muy a menudo, los hablantes de lenguas indígenas también hablan la lengua mayoritaria del entorno en el cual viven. A diferencia del bilingüismo de lenguas mayoritarias —por ejemplo, hablar inglés y español—, el bilingüismo indígena suele ser caracterizado por un desplazamiento lingüístico, cuando una lengua desplaza o sustituye a otra, que casi siempre resulta en el detrimento o hasta pérdida de la lengua indígena (Chi Pech, 2023). Aun así, hablar o entender una lengua indígena junto con el español es bilingüismo (Mulík et al., 2021).

¿Qué nos dicen estudios con niños indígenas sobre el lenguaje?

Los hablantes de lenguas indígenas tienden a escribir y leer en la lengua mayoritaria pero no en la lengua indígena, el uso de la cual se mantiene a menudo por medio de la tradición oral. En el caso de niños indígenas, el desarrollo de su vocabulario en la lengua indígena podría ser diferente que en la lengua mayoritaria. Por ejemplo, un estudio realizado con hablantes de lenguas indígenas de Australia reportó que el desarrollo del vocabulario de los niños indígenas en inglés ––la lengua mayoritaria–– estaba relacionado con la actividad de lectura de libros en inglés entre padres e hijos (ver figura 4). En contraste, no se encontró el efecto de lectura de libros en lengua indígena en el vocabulario de esta lengua. El factor que sí tuvo efecto en el vocabulario en la lengua indígena fue la participación de los niños en la práctica de narración oral de cuentos en esta lengua (Farrant et al., 2014). Esto apunta a una necesidad de actividades culturalmente apropiadas para el desarrollo de vocabulario en niños hablantes de lenguas indígenas, ya que habrá estrategias de desarrollo del lenguaje que ayudan más que otras.

Figura 4. Las diferentes prácticas narrativas pueden estar relacionadas con diferentes lenguas en los niños bilingües. Izquierda, tradición oral. Derecha, lectura de libros.
Créditos: freepik, s.f.a; freepik, s.f.b.

Más allá del desarrollo de vocabulario, los estudios psicolingüísticos que se han realizado con niños indígenas nos ofrecen conocimiento sobre, por ejemplo, si los pensamientos sobre números son posibles sin la existencia de las palabras que los pueden expresar. La gran mayoría de las lenguas del mundo cuenta con palabras para los números exactos, así que los hablantes están acostumbrados a pensar en cantidades exactas que tienen un nombre. Sin embargo, un estudio reportó que la habilidad de pensar en números exactos no depende de si la lengua tiene palabras para cantidades exactas. El estudio se llevó a cabo en Australia con tres grupos de niños entre 4 y 7 años, quienes hablaban ya sea el warlpiri, el anindilyakwa o el inglés. A diferencia del inglés, ninguna de estas dos lenguas indígenas australianas cuenta con palabras que se refieren a números. Cuando los investigadores compararon la manera en la cual los tres grupos de niños australianos realizaban tareas numéricas con hasta 12 objetos, no encontraron ninguna diferencia entre ellos y, en consecuencia, pudieron concluir que el procesamiento numérico no depende de la posibilidad de expresarlo en palabras, sino del concepto de número que los humanos desarrollamos de manera ajena al lenguaje (Butterworth et al., 2008).

¿Qué podríamos aprender si consideramos a los niños indígenas en los estudios de bilingüismo de corte psicolingüístico?

Algunos hablantes de lenguas indígenas mexicanas y el español pueden considerarse como hablantes de herencia (Mulík et al., 2021). Los hablantes de herencia son aquellas personas bilingües que en casa suelen utilizar su lengua materna —lengua de herencia—, pero en contextos escolares o laborales le dan más uso a la lengua mayoritaria —en el caso de México, el español—. El bilingüismo de herencia está muy extendido por el mundo y en nuestro país, porque surge, por ejemplo, en situaciones de migración o de diferentes niveles de prestigio de las lenguas. Un ejemplo de un hablante de herencia sería un hijo de migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos: habla el español en casa, pero el inglés en todos los demás contextos sociales.

La exposición a una lengua de herencia desde el nacimiento puede influir en diversos aspectos del desarrollo lingüístico. Tradicionalmente, se ha presupuesto que los niños asignan un nombre por objeto, sin embargo, los infantes bilingües demuestran que este proceso de aprendizaje de vocabulario puede ser más flexible (Gangopadhyay y Kaushanskaya, 2020). Estos niños se percatan de que un mismo objeto puede tener dos denominaciones distintas; por ejemplo, mientras que en español decimos tortilla, en otomí se le nombra hme (pronunciada con la h sonora, como en la palabra house del inglés). Al principio, este proceso de asignación de dos palabras para un mismo objeto puede resultar en un vocabulario relativamente más reducido en ambas lenguas, si lo comparamos con el de los niños monolingües. No obstante, a largo plazo, los niños bilingües no sólo igualan, sino que en ocasiones superan el vocabulario de niños monolingües de la misma edad. Lo anterior es evidente en niños bilingües que aprenden dos lenguas prestigiosas que usan de manera continua. Sin embargo, no está claro qué ocurre cuando una de las lenguas se va perdiendo, como sucede con algunos hablantes de herencia en México.

Para abordar estas dinámicas en una población que ha sido poco representada en la investigación psicolingüística, en nuestro laboratorio estamos llevando a cabo estudios con niños bilingües que hablan tanto una lengua indígena como el español (por ejemplo, Mulík y Arias-Trejo, 2025). Con estos estudios, esperamos proporcionar información novedosa y valiosa sobre los procesos de adquisición de vocabulario en niños bilingües de una lengua minoritaria y una lengua mayoritaria. De esta manera, pretendemos contribuir a una mejor comprensión de los fenómenos de aprendizaje y pérdida de lenguas, especialmente en el contexto de la diversidad lingüística de México. Asimismo, invitamos a otros investigadores del área de la psicolingüística a aumentar los esfuerzos sobre el bilingüismo indígena mexicano.

Conclusiones

En este trabajo, abordamos dos poblaciones muy diferentes con las que hemos trabajado en nuestro laboratorio, para ejemplificar cómo su estudio desde la psicolingüística puede ayudarnos a responder algunas preguntas fundamentales en este campo de investigación. Como el lector puede apreciar, muchas de las preguntas siguen sin ser respondidas, por lo que son necesarios más estudios de esta índole. La investigación en estas áreas es crucial para mejorar la calidad de vida y apoyar el aprendizaje y desarrollo de habilidades lingüísticas en personas con síndrome de Down, así como para generar conocimiento sobre diferentes tipos de bilingüismo y apoyar en erradicar el estigma del bilingüismo indígena y la preservación y revalorización de las lenguas originarias en México y en el mundo. La inclusión de poblaciones poco investigadas en los estudios psicolingüísticos tiene serias implicaciones tanto científicas —una mejor generalización de los resultados hacia la diversidad poblacional— como sociales —una mayor inclusión y aceptación de los grupos marginados y vulnerables—.

Referencias

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Recepción: 2023/06/27. Aprobación: 2025/02/07. Publicación: 2025/03/11.

Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025

¿Qué hay en el plato de la totoaba? Descubre su dieta con ciencia forense

Alicia Abadía Cardoso, Yolanda Schramm Urrutia, Ivone Giffard Mena, Arlette Pacheco Sandoval y Jennyfers Chong Robles Cita

Resumen

La totoaba, un pez único de México, estuvo al borde de la extinción debido a la sobrepesca. Para salvarla, la Universidad Autónoma de Baja California ha logrado avances significativos con un proyecto de reproducción en cautiverio. Pero aún falta mucho por aprender sobre su biología, como qué come en su hábitat natural. Afortunadamente, técnicas genéticas innovadoras, como la metagenómica, ahora nos permiten conocer con precisión las especies que forman parte de su dieta. Este descubrimiento no sólo mejora las estrategias de conservación de la totoaba en su entorno natural, sino que también optimiza su desarrollo en cautiverio. Al entender mejor sus necesidades alimenticias, se pueden tomar decisiones más informadas para proteger a esta especie en peligro y asegurar su futuro.
Palabras clave: totoaba, conservación, metagenómica, extinción, dieta.

What’s on the totoaba’s plate? Discover its diet with forensic science

Abstract

The totoaba, a unique fish from Mexico, was on the brink of extinction due to overfishing. To save it, the Autonomous University of Baja California has made significant progress with a captive breeding project. However, much is still to be learned about its biology, such as what it eats in its natural habitat. Fortunately, innovative genetic techniques, such as metagenomics, now allow us to accurately identify the species that make up its diet. This discovery not only enhances conservation strategies for the totoaba in its natural environment but also optimizes its development in captivity. By better understanding its nutritional needs, more informed decisions can be made to protect this endangered species and secure its future.
Keywords: totoaba, conservation, metagenomics, extinction, diet.


En el corazón del Golfo de California

El operativo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (profepa) fue un golpe certero: cuatro totoabas, dos hembras y dos machos de entre 81 y 136 cm, que por su tamaño eran consideradas adultas (Berdegué, 1955), fueron decomisadas. Estas fueron capturadas en una red de pesca ilegal y retiradas rápidamente de las aguas del Golfo de California, donde ya no tenían escape. Las “policías del mar” las sacaron del agua, frescas, y con un futuro incierto. Esta acción no sólo representó un acto de justicia en el océano, sino que también ofreció la oportunidad de desvelar uno de los secretos mejor guardados de estos gigantes marinos: ¿qué comen realmente las totoabas en su hábitat natural?

Las totoabas (Totoaba macdonaldi), esos imponentes gigantes marinos que habitan en el Golfo de California, han intrigado a los científicos durante décadas. ¿De qué se alimentan? ¿Cómo entendemos su dieta? A través de la ciencia y la genética, se ha logrado desvelar parte de sus secretos mediante el uso de técnicas innovadoras.

¡La totoaba es un pez realmente grande! Puede medir hasta dos metros y alcanzar un peso de 135 kg cuando es adulto. Este pez habita exclusivamente en las zonas costeras del Golfo de California, desde el Delta del Río Colorado, pasando por las costas de Baja California y Sonora, hasta llegar a Sinaloa (Figura 1) (Cisneros-Mata et al., 1995). Es tan única que sólo se encuentra en este ecosistema, lo que la convierte en una especie endémica. Además, las totoabas migran para reproducirse. Entre febrero y mayo, todas viajan hacia el Delta del Río Colorado, donde se agrupan. Después de este periodo, los juveniles y adultos regresan al sur, hacia las aguas más profundas de las grandes islas (Berdegué, 1955; Cisneros-Mata et al., 1995).

Distribución de la totoaba

Figura 1. Distribución de la totoaba en la zona costera del Alto Golfo de California (en azul).
Crédito: modificado de Arvizu y Chávez, 1972.

Durante varias décadas, la pesca indiscriminada de totoaba casi llevó a la especie a la extinción. En 1975, la totoaba fue declarada en peligro de extinción, y se prohibió su pesca (semarnat, 2010). Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por protegerla, la totoaba se asemeja a otro pez muy valorado en Asia, el bahaba, al que se le atribuyen, de manera infundada, propiedades medicinales y afrodisíacas. Este pez está tan amenazado debido a la sobrepesca que su captura ilegal comenzó a verse como una alternativa. Así nació el tráfico ilegal de totoaba, cuyo destino final era el mercado asiático (Cisneros-Mata et al., 2020).

¿Qué ocurre cuando una especie está al borde de la extinción?

Cuando una especie se encuentra en riesgo de desaparecer, se implementan estrategias para incrementar su población. En 1994, la Universidad Autónoma de Baja California (uabc) inició un ambicioso proyecto para recuperar la totoaba, una especie clave tanto ecológica como económicamente para la región. El proyecto se enfocó en su reproducción en cautiverio con tres objetivos principales:

  1. Estudiar la biología de la especie.
  2. Producir totoabas para el consumo humano y reducir la pesca de ejemplares silvestres.
  3. Liberar juveniles en el Alto Golfo de California para favorecer su recuperación.

Gracias a este esfuerzo y al trabajo conjunto con otras instituciones, se han liberado más de 500,000 juveniles en su hábitat natural (Enríquez Paredes et al., 2023). Además, desde 2011, la carne de totoaba cultivada en la uabc se comercializa de manera legal (Figura 2) (Enríquez Paredes et al., 2023).

Cultivo de totoabas

Figura 2. Cultivo de totoabas en la Universidad Autónoma de Baja California (arriba). De izquierda a derecha: juvenil de totoaba, tanque con totoabas juveniles, totoabas adultas reproductoras.
Crédito: L. Enríquez, I. Giffard (2019).

No obstante, para mejorar el éxito de este proyecto es necesario profundizar en el conocimiento de la biología de la totoaba en su entorno natural. Comprender su dieta requiere estudiar su hábitat a lo largo de las distintas etapas de su vida (juveniles, preadultos y adultos), sus migraciones y sus necesidades energéticas. Esta información permite diseñar dietas óptimas en laboratorio para su crianza en cautiverio.

¿Cómo descubrimos lo que come la totoaba?

Investigar la dieta de una especie requiere el uso de diversas técnicas (Nielsen et al., 2018), y la elección de la más adecuada depende de los hábitos alimenticios de la especie en cuestión.

  1. Observación directa. Esta técnica es útil para especies terrestres, pero resulta inviable en el caso de la totoaba, que habita en el mar, lo que impide presenciar sus hábitos alimenticios en tiempo real.
  2. Análisis de excretas. Permite identificar restos de alimentos, pero para la totoaba, recolectar muestras resulta complicado debido a su entorno.
  3. Análisis de contenido estomacal. Implica capturar ejemplares y examinar sus estómagos en busca de restos de presas. Este método tradicional requería sacrificar múltiples individuos y dependía de que el alimento no estuviera completamente digerido.

Sin embargo, para las especies en peligro de extinción, la extracción de estómagos resulta inviable. Por ello, se ha recurrido a una técnica más avanzada: la metagenómica, que consiste en el estudio del adn presente en una muestra para identificar las especies que han interactuado con ella, incluso si ya han sido digeridas (Pompanon et al., 2012).

El adn, compuesto por cuatro nucleótidos1 (adenina [A], guanina [G], citosina [C] y timina [T]), forma secuencias únicas en cada especie (Figura 3) (Watson y Crick, 1953). Al analizar el contenido estomacal de una totoaba mediante metagenómica, se pueden identificar las especies consumidas con gran precisión (Fernandes et al., 2018).

Diagrama de la estructura de una molécula de ADN

Figura 3. Diagrama de la estructura de una molécula de ADN. Cada especie tiene una secuencia única de nucleótidos (letras), lo que permite su identificación a partir del ADN. Crédito: A. Abadía (2023).

Análisis forense: descifrando la dieta de la totoaba

Tras el decomiso de las totoabas, surgió una nueva oportunidad para entender más a fondo a estos gigantes marinos. El análisis forense, utilizando la innovadora técnica metagenómica, permitió adentrarse en el misterio de su dieta. Al emplear esta técnica, los científicos pudieron descifrar los secretos de lo que las totoabas realmente consumen en su hábitat natural, incluso cuando los restos de su alimentación ya han sido digeridos.

Estómago de totoaba abierto
Figura 4. Estómago de totoaba abierto para la obtención de muestras (~0.02 g), las cuales se colocaron en tubos para la posterior extracción de ADN.
Crédito: A. Abadía (2020).

El proceso comenzó con una disección minuciosa de los ejemplares. Se realizó un corte continuo desde la base de la boca hasta el costado, para exponer los órganos sin moverlos de su lugar. Una vez identificados los órganos, se extrajeron para ser pesados y medidos.

Luego, se extrajo el adn de cada muestra y se secuenció, obteniendo las secuencias de nucleótidos únicas de cada especie presente en el contenido estomacal. Estas secuencias se compararon con las de una base de datos global llamada GenBank, que alberga información genética de miles de especies.

Este trabajo se llevó a cabo en colaboración con el grupo de Nutrición Acuícola de la uabc, quienes tomaron datos físicos de los ejemplares, como tallas y peso. Mientras tanto, el equipo de investigación del Laboratorio de Ecología Molecular de la misma universidad extrajo los estómagos de las totoabas y los colocó en charolas de disección (Figura 4). Los estómagos fueron cuidadosamente abiertos para evitar contaminaciones y se encontraron partes de peces como anchovetas, así como estructuras duras como escamas y huesos. A pesar de la digestión avanzada, se lograron extraer seis muestras del contenido estomacal para analizarlas en el laboratorio.

¿Qué comieron las totoabas adultas?

Gracias al análisis metagenómico, se descubrió que las totoabas se alimentan de al menos 11 especies diferentes. Las presas más comunes fueron la anchoveta del Pacífico (Cetengraulis mysticetus), la lisa común (Mugil cephalus), la anchoveta de California (Engraulis mordax) y el chano norteño (Micropogonias megalops), todas ellas especies comunes en el Golfo de California. También se identificaron diversas especies de krill, pequeños crustáceos similares a camarones (Figura 5).

Principales especies consumidas por la totoaba

Figura 5. Principales especies consumidas por la totoaba.
Crédito: A. Abadía (2023).

Se encontraron parásitos y microorganismos en el contenido estomacal, pero estos no forman parte de su dieta, sino que probablemente fueron ingeridos incidentalmente (Mroue-Ruiz et al., 2023).

Este estudio es el primero en documentar la dieta de la totoaba mediante metagenómica, una técnica que ofrece muchas ventajas sobre los métodos tradicionales. Análisis previos basados en técnicas convencionales (Berdegué, 1955; De Anda-Montañez et al., 2013) sólo habían identificado cinco de las 11 especies encontradas en este estudio, lo que demuestra la mayor precisión de la metagenómica.

Si bien la metagenómica es una herramienta valiosa, no está exenta de limitaciones. Por ejemplo, sólo permite detectar la presencia o ausencia de una especie en la muestra, sin proporcionar información sobre la cantidad de presas consumidas, su tamaño, etapa de desarrollo o sexo. Por ello, se recomienda complementarla con técnicas tradicionales de reconocimiento morfológico en futuros estudios. De esta manera, se obtendrá un panorama más completo que incluya tanto la identificación de especies como la cantidad consumida de cada una.

¿Cómo ayuda la metagenómica en la conservación de la totoaba?

El uso de la metagenómica como método alternativo para analizar la dieta de la totoaba tiene implicaciones importantes para su conservación y el manejo de sus poblaciones en cautiverio. Este estudio permite comprender mejor la interacción de la totoaba con otras especies a través de su alimentación, así como analizar variaciones en su dieta a lo largo del año o entre individuos de diferentes edades.

Uno de los mayores desafíos en el cultivo de totoaba ha sido la formulación de dietas adecuadas para su óptimo desarrollo. Gracias a este estudio, ahora es posible diseñar dietas más cercanas a su alimentación natural, lo que podría mejorar la supervivencia, la salud y el crecimiento de los ejemplares criados en cautiverio.

En conclusión, este trabajo amplía el conocimiento sobre la dieta de la totoaba en su entorno natural y demuestra las ventajas de la metagenómica como herramienta para la investigación biológica y la conservación de esta especie emblemática.

El avance científico permite mejorar la precisión de las investigaciones y optimizar el manejo de los recursos naturales. Al aplicar herramientas innovadoras como la metagenómica, se promueve la conservación de especies clave y se favorece la producción de alimentos sanos y sostenibles, con un impacto positivo en la salud del planeta y en nuestra calidad de vida.

Agradecimientos

Agradecemos a la Dra. Asunción Lago Lestón y a la Biól. Fadya Hussein Mroue Ruiz por su participación fundamental en la realización de este proyecto. El proyecto fue financiado por la 20ª convocatoria interna de la Universidad Autónoma de Baja California. También agradecemos al personal de la Unidad de Manejo Ambiental (uma) de Reproducción y Crianza de Totoaba de la uabc por su apoyo en la facilitación de los especímenes.

Referencias

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Recepción: 2023/10/12. Aceptación: 2024/10/04. Publicación: 2025/03/11.

Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025

Muelas en apuros: historia del dolor dental

Marine Ortiz Magdaleno y Amaury de Jesús Pozos Guillén Cita

Resumen

Quienes han experimentado un dolor dental saben lo desagradable que puede ser. En muchos casos, este dolor se debe a la pulpa, un tejido ubicado en un espacio hermético dentro del diente, rodeado por la dentina y el esmalte. Las enfermedades pulpares, especialmente las causadas por caries, generan una sensación de presión, ya que la pulpa está confinada en una estructura cerrada llamada cámara pulpar. Esto puede provocar un dolor extremadamente intenso.
El objetivo de este artículo es analizar las causas del dolor originado en el tejido pulpar, una molestia que puede llegar a ser una verdadera pesadilla para quien lo sufre.
Palabras clave: dolor dental, diente, pulpa, caries, tejido pulpar.

Trouble with molars: a history of tooth pain

Abstract

Anyone who has experienced dental pain knows how unpleasant it can be. In many cases, this pain is caused by the pulp, a tissue located in a sealed space inside the tooth, surrounded by dentin and enamel. Pulp diseases, especially those caused by cavities, create a sensation of pressure, as the pulp is confined within a closed structure called the pulp chamber. This can lead to extremely intense pain.
The aim of this article is to analyze the causes of pain originating in the pulp tissue, a discomfort that can become a true nightmare for those who suffer from it.
Keywords: dental pain, tooth, pulp, cavities, pulp tissue.


Historia del dolor dental

La humanidad ha padecido problemas de salud oral desde la prehistoria, buscando diversas soluciones para mitigarlos o eliminarlos. Los pueblos primitivos mostraron un interés particular en aliviar los padecimientos dentales, siendo los egipcios los primeros en desarrollar tratamientos para el dolor dental, alrededor del año 2600 a. e. c. Se ha evidenciado que, entre el 2900 y el 2750 a. e. c., los remedios consistían en remover la caries con un cincel de metal, perforando los dientes para aliviar el dolor, el cual era considerado un verdadero tormento. Pero ¿cómo era posible someterse a este procedimiento sin la existencia de anestesia dental? En aquella época, el uso de herramientas metálicas era la única alternativa para eliminar el dolor (Díaz de Kuri, 1994). Debido a la extrema incomodidad y sufrimiento que causaba, los pacientes solían ser inmovilizados en sillas, generalmente inconscientes durante el procedimiento.

Las civilizaciones antiguas también empleaban remedios herbales: el opio y el cannabis eran utilizados como analgésicos para curar el dolor. Cada cultura aliviaba el dolor dental de acuerdo con sus creencias, realizando procedimientos paliativos y alguno curativos. El conocimiento científico de la historia del dolor comenzó en el siglo xix: cuando existía una herida visible era comprensible el origen y la causa del dolor. Sin embargo, de no encontrarse una causa aparente, se creía que la persona había sido hechizada, poseída por un espíritu maligno o que los demonios se habían apoderado de su cuerpo; por ello, se pensaba que un rezo o una plegaria eliminaría el dolor (Sanfilippo 1986).

¿Qué es el dolor de muelas?

Asistir al dentista puede llegar a ser realmente atemorizante para algunas personas. Incluso, a veces, lo evitamos y prolongamos el tiempo de la consulta lo más posible, resistiendo el dolor a toda costa y autorrecetándonos medicamentos, pensando que las molestias desaparecerán en cualquier momento. No obstante, el famoso dolor de muelas indica que algo no anda bien en el diente. Por un lado, uno de sus orígenes más comunes es el tejido pulpar. Por el otro, existen diversos motivos del dolor de muelas: un golpe, una fisura en el diente, enfermedades de las encías, y el desgaste dental severo conocido como bruxismo (Iaculli et al., 2022).

La caries es una de las enfermedades infecciosas más prevalentes a nivel mundial y la principal causa del dolor de muelas. Se trata de un proceso destructivo provocado por bacterias presentes en la boca, que inicia en el esmalte1 y progresa hacia la dentina.2 Estas bacterias metabolizan los azúcares y almidones de los alimentos y bebidas, generando ácidos que atacan el componente mineral del diente, debilitando su estructura progresivamente (Bae et al., 2020). Si no se trata a tiempo, la caries puede evolucionar hasta convertirse en una lesión extensa y agresiva. Cuando alcanza el tejido pulpar, provoca irritación e inflamación, una afección conocida como pulpitis (ver figura 1). Es importante destacar que el dolor pulpar puede aliviarse con el tratamiento adecuado (Kahler et al., 2023).

Dolor de muelas

Figura 1. El dolor de muelas ocasionado por el tejido pulpar es espontáneo, intenso y pulsátil, dura minutos inclusive horas.
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¿Por qué es tan intenso el dolor pulpar?

La pulpa es un nervio con una alta irrigación de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que mandan impulsos a nuestro cerebro, lo que puede ocasionar un dolor punzante y agudo. Es el único tejido blando dentro de la estructura del diente y se localiza en un espacio hermético conocido como cámara pulpar, que funciona como una caja fuerte protegida por el tejido más duro del cuerpo humano: el esmalte dental (Ommerborn et al., 2023).

A pesar de la dureza del esmalte, el diente se debilita debido a la pérdida gradual de minerales como el calcio y el fosfato, un proceso conocido como desmineralización. Como resultado, los dientes se vuelven más frágiles y propensos a fracturarse, y la dentina se ablanda y pierde su resistencia, lo que facilita la formación de cavidades que destruyen la estructura dental. En casos avanzados, estas lesiones pueden alcanzar la cámara pulpar, exponiendo el tejido pulpar y poniendo en riesgo la vida de la pulpa (Iaculli et al., 2022). En las primeras etapas, la caries es tan pequeña que no causa dolor. Sin embargo, si no se trata a tiempo, las bacterias continuarán avanzando, destruyendo poco a poco el diente y provocando un dolor intenso (Tong et al., 2022).

¿Existen diferentes enfermedades pulpares?

La pulpa manifiesta su estado de salud a través del dolor en diferentes intensidades: leve, moderado o severo; sin embargo, éste no necesariamente representa la gravedad de la lesión (Santos et al., 2021). Así, la pulpitis reversible ocurre cuando la pulpa está inflamada, pero después de que se elimina la caries el dolor desaparece, lo que significa que las bacterias responsables de la caries ocasionaban la dilatación de los vasos sanguíneos y, por lo tanto, el dolor; no obstante, la pulpa continua con vitalidad (Lin et al., 2020).

Si el dolor pulpar continúa a pesar de que ya se haya eliminado la caries, se diagnóstica una pulpitis irreversible, en la que la pulpa está gravemente enferma y no será capaz de retornar a un estado sano. Aquí se elimina la pulpa con un tratamiento endodóntico, conocido popularmente como matar al nervio. En casos graves pueden formarse abscesos dentales que son acúmulos de pus causados por la infección bacteriana. La pus proviene del absceso dental y fluye por una fístula (ver figura 2), que es conducto de drenaje que conecta el sitio de la infección con la superficie de la encía. El tratamiento consiste en un antibiótico para eliminar la infección, y así evitar su propagación y mantener la salud bucal (Kahler et al., 2023).

Absceso dental

Figura 2. El absceso dental es una acumulación de pus causada por una infección bacteriana; está localizado cerca del diente afectado.
Créditos: iStock, uso reservado.

Otra enfermedad es la necrosis pulpar, que ocurre cuando las bacterias de una caries extensa e invasiva en el tejido dental y pulpar terminan con la vida de la pulpa. Entonces ésta ya no responde a los estímulos de frío y calor; es decir, el paciente no tiene la sensibilidad para sentir los cambios térmicos en el diente afectado. Al igual que en la pulpitis irreversible, el tratamiento consiste en realizar una endodoncia para eliminar el tejido pulpar muerto (Lin et al., 2020).

¿Cómo puedo saber si tengo pulpitis?

Este temible dolor pulpar resulta sumamente molesto y puede desencadenarse al masticar ciertos alimentos o al ingerir bebidas frías o calientes. Se presenta de forma repentina e intermitente (ver figura 3). El dolor pulpar es un síntoma, una experiencia sensorial y emocional desagradable que puede intensificarse hasta el punto de afectar la rutina y las actividades diarias, obligando a solicitar una consulta dental urgente para identificar y tratar la causa del dolor (Longridge y Youngson, 2019). En algunos casos, el dolor puede sentirse hasta la cabeza, el oído y la mandíbula, y suele aumentar al recostarse sobre el lado afectado debido a la presión ejercida en el área de la cara. Además, producen cambios en la coloración del diente, mal aliento, fracturas e incluso la formación de orificios (Aminoshariae y Kulild, 2021).

Caries dental

Figura 3. La caries dental ocasiona dolor de muelas, que puede iniciar al masticar o simplemente al tocarnos el diente afectado, al dormir en determinada posición, al ingerir bebidas frías o calientes, y al comer alimentos dulces y ácidos.
Créditos: iStock, uso reservado.

Los síntomas asociados con el dolor pulpar pueden variar dependiendo de la gravedad o la presencia de infección. Algunos de los más comunes incluyen dolor intenso, palpitante y persistente, hinchazón en la zona afectada, sensibilidad dental con alimentos y bebidas calientes o frías, sangrado de la encía y presencia de pus. La intensidad de los síntomas clínicos puede variar dependiendo del grado de inflamación de la pulpa, la presión en la cámara pulpar y la viabilidad de las fibras nerviosas. En casos severos, el dolor puede ser tan intenso que interfiere con la masticación y el habla. El dolor pulpar puede comenzar durante la mañana, pero en la noche empeora, porque al acostarnos la sangre fluye hacia la cabeza y la presión dentro de la cámara pulpar aumenta, con lo que se intensifica el dolor (Pigg et al., 2021).

Pruebas de vida en el tejido pulpar

Para reconocer el estado de salud de la pulpa, es decir, si la pulpa está viva o muerta, es necesario realizar varias pruebas clínicas en el diente afectado. Éstas consisten en aplicar estímulos para saber si el tejido pulpar reacciona o no. Una de las más comunes es la prueba térmica, que consiste en realizar cambios de temperatura en el diente: si el paciente tiene la sensación del cambio de temperatura en el diente significa que la pulpa está viva, en caso de que no sienta la sensación del frío o calor la pulpa está muerta. Para confirmar este diagnóstico, es indispensable que el odontólogo tome una radiografía y así identifique la profundidad de la caries y su cercanía con la cámara pulpar, que alberga al tejido pulpar (Ommerborn et al., 2023).

Recubrir la pulpa para mantener su vitalidad

En caso que la caries no alcance la cámara pulpar, pero se encuentre muy próxima, es recomendable colocar un material dental conocido como base cavitaria. Este material recubrirá indirectamente a la pulpa de manera preventiva para evitar lesiones irreversibles y así preservar su vitalidad. Las bases cavitarias, además de proteger a la pulpa, estimulan la formación de dentina, y funcionan como materiales de aislamiento para evitar sentir los cambios bruscos de temperatura, que agreden a la pulpa (Pergolizzi et al., 2023).

Pero ¿qué pasa si la caries logra atravesar la cámara pulpar por un pequeño orificio? Entonces el dolor se intensificará debido a que la pulpa queda expuesta, y será necesario realizar un recubrimiento pulpar directo, el cual consiste en colocar un material dental en contacto directo con el tejido pulpar para lograr preservar su vitalidad. Es recomendable que este tipo de procedimientos se realice en pacientes jóvenes, cuya lesión fue producida por un traumatismo accidental o al momento de eliminar la caries, y siempre y cuando sean atendidos lo más pronto posible. Es importante señalar que el éxito de recubrir de manera directa la pulpa depende del tamaño de su exposición (Tedesco et al., 2020). En el caso de la exposición pulpar muy extensa es necesario realizar el tratamiento endodóntico: se anestesia de manera local el diente y se hace una cavidad en el diente llamada acceso pulpar, que permite la entrada para los instrumentos que eliminan el tejido pulpa (Tong et al., 2022).

¿Cómo cuidar el tejido pulpar?

Es necesario mantener los dientes sanos para evitar las enfermedades pulpares. La prevención y la higiene oral es la mejor manera para evitar daños en los dientes. Las recomendaciones son: cepillarse los dientes después de cada comida utilizando el cepillo adecuado, no ingerir excesos de alimentos ácidos y azucarados, acudir al dentista mínimo una vez al año. En caso de tener un dolor de muelas es importante ir lo antes posible al dentista, quien revisará e identificará la causa del dolor y así realizará el tratamiento adecuado.

Conclusión

La pulpitis es una dolorosa inflamación del tejido pulpar y su principal causa es la caries. Mantener una adecuada higiene oral es clave para evitar su presencia. Las características de este dolor dependen de las condiciones del estado de salud de la pulpa, por lo que la importancia de un diagnóstico temprano se traduce en poder realizar un tratamiento conservador en el diente afectado y evitar sufrir de mucho dolor.

Referencias

  • Aminoshariae, A., y Kulild, J. C. (2021). Current concepts of dentinal hypersensitivity. Journal of Endodontics, 47(11), 1696-1702. https://doi.org/10.1016/j.joen.2021.07.011.
  • Bae, Y. C., y Yoshida, A. (2020). Morphological foundations of pain processing in dental pulp. Journal of Oral Science, 62(2), 126-130. https://doi.org/10.2334/josnusd.19-0451.
  • Díaz de Kuri, M. V. (1994). El nacimiento de una profesión: La odontología en el siglo xix en México. fce; unam.
  • Iaculli, F., Rodríguez-Lozano, F. J., Briseño-Marroquín, B., Wolf, T. G., Spagnuolo, G., y Rengo, S. (2022). Vital pulp therapy of permanent teeth with reversible or irreversible pulpitis: An overview of the literature. Journal of Clinical Medicine, 11(14), 4016. https://doi.org/10.3390/jcm11144016.
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  • Tong, H. J., Seremidi, K., Stratigaki, E., Kloukos, D., Duggal, M., y Gizani, S. (2022). Deep dentine caries management of immature permanent posterior teeth with vital pulp: A systematic review and meta-analysis. Journal of Dentistry, 124, 104214. https://doi.org/10.1016/j.jdent.2022.104214.


Recepción: 2023/09/30. Aprobación: 2024/10/07. Publicación: 2025/03/11.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079