|
un subtema y un contunúa
Como
ya dijimos, las propiedades ópticas de las
nanopartículas metálicas dependen
de su tamaño, forma y distribución
espacial dentro de la muestra
[7]. Todos estos factores
se pueden modificar al variar los parámetros
experimentales de la implantación (tipo de
ion, dosis de implantación, energía,
corriente de haz) y de los tratamientos térmicos
posteriores (temperatura, duración y tipo
de atmósfera utilizada). Nuestras investigaciones
sistemáticas nos han permitido lograr un
mejor entendimiento de los mecanismos de crecimiento
de las nanopartículas y un control de su
tamaño, forma y distribución. Como
ejemplo de los métodos de caracterización
utilizados para demostrar la formación de
nanopartículas en la muestra de cuarzo tenemos
la absorción óptica. Las nanopartículas
metálicas absorben radiación óptica
a la longitud de onda correspondiente a la resonancia
del plasmon de superficie. Este plasmon de superficie
es una especie de huella digital que indica inequívocamente
la existencia de nanopartículas en la muestra
de cuarzo.
En
el caso de nanopartículas de plata el pico
del plasmon aparece a una longitud de onda alrededor
de los 400 nm y su posición exacta depende
del diámetro, de la forma y de la distribución
de tamaños de las nanopartículas [8].
|
En
la Fig. 8 se pueden observar los picos correspondientes
al plasmon de superficie asociado a la presencia
de nanopartículas. La intensidad de
este plasmon de superficie aumenta con la
dosis de Ag implantada, lo que significa que
con una dosis mayor favorecemos la formación
de más nanopartículas de plata.
Un comportamiento similar ocurre al aumentar
la temperatura de los tratamientos térmicos.
Por otro lado, en el espectro de absorción
también podemos notar el efecto del
tipo de atmósfera utilizada durante
los recocidos |
.
|
Fig.8
|
Así,
el plasmon de superficie es más intenso,
para una misma dosis de implantación, cuando
el tratamiento térmico se realiza en una
atmósfera reductora. Esto significa que,
comparada con la atmósfera oxidante, una
atmósfera reductora promueve la formación
de una mayor cantidad de nanopartículas de
plata.
Otra
técnica de caracterización que nos
permite corroborar la existencia de nanopartículas
en nuestras muestras es la microscopía electrónica
de transmisión de alta resolución
(HRTEM). En la Fig. 9 podemos observar que el tamaño
de las nanopartículas de plata es del orden
de 2-3 nm de diámetro.
Estos
valores coinciden con los que calculamos a
partir del ancho del pico del plasmon de superficie
correspondiente. A partir de estudios más
detallados de las imágenes de HRTEM
confirmamos además que las nanopartículas
presentan facetas. En conclusión, en
el caso de nanopartículas metálicas
hemos determinado correlaciones importantes
entre los parámetros de implantación
y de tratamientos térmicos y su influencia
en el diámetro y la distribución
de tamaños de las nanopartículas.
|
|
Fig,9
|
Por
otro lado, para nosotros no solamente es importante
sintetizar nanopartículas con tamaños
homogéneos, sino que resulta esencial modificar
en forma controlada su forma, ya que de ésta
dependen también sus propiedades. Recientemente
hemos logrado modificar la forma de las nanopartículas
metálicas, como lo demuestran los espectros
de absorción óptica. Todos estos resultados
nos hacen pensar que en un futuro no muy lejano
lograremos aplicar nuestras investigaciones de ciencia
básica hacia un desarrollo tecnológico
como son las guías de onda.
|
|