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La economía internacional debe proveer un clima de apoyo global para lograr los objetivos de desarrollo ambiental: promoviendo el desarrollo sustentable a través de la liberalización comercial (Agenda 21, 1992)
El propósito de este ensayo es describir la interacción
que ha existido entre la apertura comercial y el desarrollo sustentable
en México, pues éstos se instauraron paralelamente
y parece existir una relación de causalidad entre ellos.
A partir del agotamiento del modelo de desarrollo
mexicano, instaurado en la segunda mitad del siglo XX y que ve
su fin con la crisis de deuda y la firma de las cartas de intención de nuestro gobierno
con el Fondo Monetario Internacional (FMI), comienza una nueva etapa
en la que la apertura económica, y en general la aplicación
de los conceptos de economía neoclásica abierta, impulsan
la adopción de nuevos compromisos internacionales, entre los
que se encuentra el desarrollo sustentable.
Pareciera ser que existen contradicciones entre la apertura económica
y el desarrollo sustentable, pese a que el primero fue un condicionante
para la implantación del segundo.
Debemos ser claros en que si bien, cada disciplina
relaciona la adopción del Desarrollo Sustentable con luchas
particulares, como pueden ser las de los ambientalistas o el famoso
movimiento verde de los años 70 y 80, en este artículo
se intenta vislumbrar el enfoque económico del desarrollo
sustentable, no desde un punto de vista teórico, ya que
lo que nos ocupa en este trabajo es la cuantificación del
aporte del capital natural al crecimiento económico, contrastando
estos números
con el aporte del libre comercio. De esta manera, se pretende describir
sus puntos de convergencia, así como sus diferencias partiendo
de una base histórica y un análisis económico.
Por razones de espacio y de delimitación del tema no es posible
abordar otros puntos que seguro influyen en el desarrollo sustentable,
como puede ser la corrupción gubernamental o la propia indiferencia
social o la falta de cultura ambiental. De esta manera el análisis
se llevará a cabo desde un enfoque estrictamente económico.
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No es posible comprender el llamado Consenso
de Washington sin entender el papel desempeñado por las instituciones de Bretton Woods
en el marco de la crisis de deuda que afectó a la mayoría
de los países en vías de desarrollo a comienzos de
los 80. La deuda externa ha sido el tema de las discusiones sobre
el desarrollo internacional, desde por lo menos 1960, y se ha convertido
en una obsesión mundial muy importante a comienzos de 1980.
El servicio de la deuda como una proporción de las exportaciones de bienes y servicios en países en vías de desarrollo aumentó de menos de 9% en 1975 a alrededor del 12% después de 1980, las diferencias regionales son muy considerables: para América Latina, la proporción aumentó bruscamente de 20% en 1975 a casi 40% en 1982, pero cayó a 22% después en 1995 (Lapeyre, 2004).
Después de la crisis de deuda, los países en vías
de desarrollo fueron forzados a recurrir a instituciones financieras
multilaterales (Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial
(BM)), para obtener préstamos. Estas instituciones exigieron
la aprobación de políticas de estabilización
y liberalización como condiciones para nuevos préstamos
y reprogramación de deuda.
Los comienzos de los 90 fueron un período de utopía
global. La tendencia hacia los mercados mundiales integrados fue
percibida con un potencial enorme para el mayor crecimiento, constituía
una oportunidad, sin paralelo, para países en vías
de desarrollo y post-comunistas para elevar sus estándares
de vida.
El proceso de la implantación de estas políticas, en
lo que corresponde al libre comercio en México, se desarrolla
de la siguiente forma de acuerdo con Clavijo1:
a) Al inicio de los ochenta la estructura de precios se encontraba claramente distorsionada ante el proteccionismo comercial; en particular, el uso generalizado de barreras no arancelarias.
b) Uno de los puntos centrales del proceso de reformas iniciado en los años ochenta fue el desmantelamiento de las restricciones al comercio internacional; esto, con el fin de dar eficiencia y modernizar la economía nacional, pero también con el interés de reprimir los crecimientos en precios asociados con los elevados aranceles.
c) Las primeras medidas en este sentido comenzaron a instrumentarse en 1983, con una reducción gradual del nivel y dispersión de los aranceles; no obstante, se mantuvieron los permisos a la importación.
d) En 1984 comenzaron a eliminarse estos permisos, de manera que las importaciones controladas se redujeron a 83.5% del total.
e) En 1986, México se incorporó al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), bajo las condiciones de eliminar los precios oficiales de referencia, continuar la sustitución de los controles directos por aranceles y reducir el arancel máximo a 50%.
f) Durante 1986 y 1987 la caída de los precios internacionales del petróleo, y sus efectos en las finanzas públicas y en el tipo de cambio, resultaron en una caída de la economía mexicana acompañada de crecientes tasas de inflación.
g) En 1993 se promulgó la Ley de Comercio Exterior con el fin de adecuar el marco legal de las transacciones foráneas. No obstante, se mantuvieron ciertas restricciones comerciales en algunos sectores como la agricultura, la refinación de petróleo y la industria de equipo de transporte.
Como complemento a esta reducción en las barreras comerciales,
México llevó a cabo diversas negociaciones, tanto con
sus principales socios comerciales como con otras regiones y mercados,
lo cual dio como resultado la adopción de políticas
acordes a esta nueva apertura económica, entre las que se
encuentra el desarrollo sustentable (el cual es impulsado por ese
contexto de apertura económica mundial). Analizaremos en el
siguiente apartado la adopción en nuestro país del
concepto de desarrollo sustentable.
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El Desarrollo Sustentable en México
A continuación plantearemos la evolución de la implantación del concepto de desarrollo sustentable, veremos cómo, por definición, éste nace como consecuencia del cambio estructural que sufrió no sólo México, sino el mundo entero al adoptar un nuevo paradigma económico (en realidad anterior al que existía en ese momento), este nuevo enfoque, en el que las economías liberalizadas dan paso a lo que se denomina globalización, es el motor fundamental de la implementación del concepto de desarrollo sustentable.
El concepto de desarrollo sustentable ha formado parte del discurso en todos los ámbitos académicos, gubernamentales, privados, multilaterales y de la sociedad civil, ocupados de temas relacionados con el medio ambiente. Desde que fue acuñado en la década de los ochenta por el llamado Informe Brundtland, ha permitido integrar consideraciones sociales, económicas, institucionales y ambientales, constituyéndose en una referencia obligada para toda iniciativa de política.
Para la implantación del concepto de desarrollo sustentable, que desde el punto de vista institucional se describe a continuación, es de gran interés observar que dicha adopción se deriva de acuerdos internacionales, no de iniciativas propias, es decir, simplemente se instrumenta en cumplimiento de los acuerdos internacionales suscritos por México.
México ha suscrito los principales convenios ambientales a nivel global que se han creado en la última década, a raíz de estos convenios México ha puesto en marcha acciones concretas para cumplir con estos acuerdos. A partir de la primera Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1972, México inició una política ambiental dentro de la estructura gubernamental, comenzó con cuestiones básicas, como la preocupación por la contaminación del aire de la Ciudad de México, salud ambiental, etc. (IMAC, 2007). Inicialmente esta política ambiental no fue demasiado considerada
A partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, de junio de 1992, y en vista de los compromisos en ella adquiridos, ningún país puede concebir ya su política ambiental sin considerarla como parte de un proceso de desarrollo sustentable y en el marco de la globalización (IMAC, 2007)2. El proceso no ha sido fácil, ya que integrar el concepto de Desarrollo Sustentable dentro de las diversas áreas de la estructura gubernamental donde no existía antes, ha sido una labor complicada, especialmente en una época de crisis económica que ha afectado al desarrollo ambiental y social de México.
a) A partir de 1982, la política ambiental mexicana comenzó a adquirir un enfoque integral reformándose la Constitución del país para crear nuevas instituciones y precisar las bases jurídicas y administrativas de la política de protección ecológica (IMAC, 2007).
b) En 1989, se creó la Comisión Nacional del Agua (CNA), definida como la autoridad única en el ámbito federal en materia de administración del agua, dotándose de autonomía técnica y operativa. En 1992, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) se transformó en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) orientada a formular, conducir y evaluar la política general de desarrollo social, articulando sus objetivos, estrategias, políticas y programas con el ambiente (PROFEPA, 2007).
c) En 1994, se crea la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), la primera Secretaría de Estado que tiene a su cargo el cuidado del medio ambiente, el manejo de los recursos naturales y los recursos pesqueros. La creación de esta dependencia es un avance histórico, principalmente porque las personas que han hecho la programación y el desarrollo de esta Secretaría y del Instituto Nacional de Ecología poseen, casi en su totalidad, una larga y seria trayectoria en cuestiones del medio ambiente (PROFEPA, 2007).
Sin embargo, en detrimento de lo anterior la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico reporta una serie de obstáculos comunes para que los países avancen en la integración de políticas en la perspectiva del desarrollo sustentable, entre los que destacan: la ausencia crónica de coordinación interinstitucional; la frecuente falta de disposición y práctica de los ministerios para una coordinación efectiva; y las insuficiencias en personal y de atribuciones de las autoridades ambientales (OCDE, 2003).
Estos obstáculos marcan un contexto sumamente adverso para
integrar y coordinar políticas, en particular si se considera
la fragmentación de la acción gubernamental y el hecho
de que la gran mayoría de los problemas ambientales ocurren
en los sectores “no-ambientales” de la administración
pública: agricultura, industria, hacienda y desarrollo urbano,
entre otros. En la actualidad, todavía persiste la siguiente
situación: en la mayoría de los casos, en que se logran
imponer criterios ambientales a las políticas sectoriales,
las razones y presiones originarias están asociadas a la protección
de la salud humana. Muy rara vez se atiende a necesidades imperativas
de cuidar un recurso natural estratégico o atender un deterioro
ambiental crítico.
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Libre comercio vs Desarrollo Sustentable
En este apartado intentaremos plantear la relación que existe
entre el desarrollo sustentable y los acuerdos comerciales, con el
objeto de distinguir la relación que guardan entre sí.
Para lograrlo nos remontaremos al documento “Agenda 21”,
el cual describe claramente los lineamientos necesarios para la implementación
del desarrollo sustentable y su relación con el comercio internacional.
El proceso de desarrollo no cobrará impulso si la economía
mundial carece de dinamismo, estabilidad y es caracterizada por la
incertidumbre, tampoco si los países en desarrollo arrastran
el lastre del endeudamiento externo, si el financiamiento para el
desarrollo es insuficiente, si existen barreras que limiten el acceso
a los mercados y si los precios de los productos básicos siguen
siendo bajos y las relaciones de intercambio de los países
en desarrollo desfavorables.
La economía internacional debería ofrecer un clima
mundial propicio para lograr los objetivos en la esfera del medio
ambiente y el desarrollo de las formas siguientes (Agenda 21, 1992):
|
De acuerdo con lo anterior, plantearemos qué tan benéfico, o no, ha sido la apertura comercial con respecto al desarrollo sostenible en México. En primer lugar debemos plantear las relaciones existentes entre el crecimiento económico y la liberalización comercial, pues dicha relación es el motivo fundamental para la liberalización económica, de acuerdo con lo expuesto en la “Agenda 21”. Por otra parte, el costo ambiental medido en términos del PIB nos puede dar luz sobre la sustentabilidad o no del actual modelo.
El análisis
![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. ![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. |
La gráfica 1 muestra la relación
entre el crecimiento económico y las exportaciones, a
las cuales usaremos como parámetro del comercio internacional. Al parecer la gráfica 1 indica que definitivamente las exportaciones son un gran motor del crecimiento económico, pero si analizamos esto a fondo, antes de atribuir una relación positiva o negativa entre el comercio internacional y el desarrollo sustentable, podemos observar cuáles han sido las variables que influyen en este incremento del comercio internacional. En la gráfica 2 observaremos que las importaciones y las exportaciones se corresponden casi exactamente. |
Lo anterior muestra que desde el inicio de la
apertura comercial, las importaciones han superado a las exportaciones,
esto, de acuerdo con algunos análisis mostraría una
tendencia de empresas extranjeras a situar sus plantas de producción
en nuestro país y aprovechar las ventajas de los tratados
de libre comercio con Estados Unidos y Europa para exportar, ya
que una elevada proporción
de las importaciones tienen como objeto la producción.“Casi
90% de las importaciones mexicanas corresponden a bienes intermedios
y de capital que no se producen en México y que
contribuyen a nuestra producción y exportación de mercancías” (Secretaria
Economía, 2007).
Lo anterior pone en duda las bondades del comercio
internacional en los años recientes, porque si importamos casi el 90% de
lo que exportamos el impacto verdadero del comercio en el crecimiento
económico disminuye sustancialmente.
![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. ![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. |
De
acuerdo con los datos de la tabla 1 estaríamos en posibilidades de poner en duda la afirmación
de “Agenda 21”, en el sentido de que el libre comercio
sería el detonante del crecimiento y éste a su
vez el del desarrollo sustentable, además de la idea de
que una legislación ambiental laxa traería como
consecuencia el incremento del comercio, pues en la gráfica
3 se muestra que los principales elementos de atracción
para la producción nacional, con miras a la exportación,
son la disminución de los salarios y la productividad
que ha venido en aumento. |
![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. ![]() Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. |
Por otra
parte, si bien es cierto que una parte del deterioro ambiental
puede atribuirse al comercio internacional, y en particular
a las actividades enfocadas a la exportación,
debemos destacar que dichas actividades se sitúan principalmente
en los estados fronterizos con Estados Unidos, lo cual implica
que los impactos de las actividades exportadoras no se dan generalmente
en todo el país (Ver gráficas 4 y 5). |
![]() |
Después de plantear que los beneficios del comercio internacional han sido para otros y no para la economía mexicana, plantearemos lo que ha ocurrido en términos del desarrollo sustentable, medido a través de los costos ambientales en relación al PIB (ver tabla 2). | ![]() Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI. |
![]() Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI. ![]() Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI. |
Como puede observarse en la gráfica 8 pareciera ser que la degradación ambiental, como proporción del PIB, disminuye a partir del año 2000, sin embargo este dato puede ser engañoso, porque si vemos esta evolución en términos reales, observaremos que el costo sigue siendo creciente (Ver gráfica 9). |
![]() Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI. |
Por el
contrario, en el periodo analizado, estos costos tienen una
tendencia creciente, la cual se mantiene, aun si la actividad
exportadora se ve disminuida, como ocurre en el año 2001
donde el volumen de las exportaciones decrece. No es así para
el costo ambiental pues este aumenta con relación al año
anterior (ver gráfica 12). |
![]() Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI. |
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Conclusiones
A partir de la crisis de deuda mexicana ocurrida en 1982, comienza una transformación que lleva a la adopción de políticas de liberalización económica, entre las nuevas políticas destaca el comercio internacional y el desarrollo sustentable, ambas objeto de este análisis, sin embargo al parecer, y debido a los resultados obtenidos, ninguna de las dos ha cumplido con los objetivos por los que fueron implantadas.
Durante el periodo 1993-2006, el 90% de las importaciones fueron utilizadas como insumos productivos para la actividad exportadora, donde las exportaciones e importaciones son prácticamente iguales. Bajo este escenario difícilmente podríamos defender el argumento de que el comercio internacional es detonante del crecimiento económico.
Por otra parte, desde 1993 hasta 2006 la productividad de la mano de obra se incrementó en un 76% mientras que el costo unitario de la mano de obra se redujo en un 44%. Estos datos implican que los beneficios del comercio no han sido capaces de generar bienestar económico para la población.
En el periodo de 1996-2004 el costo ambiental como proporción del PIB se ha mantenido de manera constante en aproximadamente un 10% del valor del PIB, sin embargo esto no es un síntoma de aliento en la búsqueda del desarrollo sustentable, pues en este periodo el incremento de los costos ambientales ha sido de aproximadamente 175%.
Por último, quisiera mencionar que el desarrollo sustentable
y el comercio internacional no son incompatibles en teoría,
en la práctica, para el periodo analizado, no parece encontrarse
una relación inversa entre uno y otro. Parece evidente que
ambos siguen la tendencia del PIB. Si bien es cierto que los costos
ambientales son crecientes con respecto a este, y eso nos aleja del
desarrollo sustentable, también es cierto que este crecimiento
no parece imputable al comercio internacional. Podríamos concluir
de este análisis que simplemente no se han aplicado de manera
adecuada ni el comercio internacional --dado que sólo servimos
de trampolín a otros-- ni el desarrollo sustentable, porque
los costos ambientales son crecientes, pese a los esfuerzos institucionales
realizados en las últimas décadas.
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Bibliografía
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