Eisner
(1990) señala que los paradigmas
tienen implicaciones diversas en el campo
de la educación. Tomando esto como
premisa se exponen a continuación
algunas de las implicaciones paradigmáticas
en el currículum escolar, las metas
educativas, la investigación y el
profesor como investigador.
EN
EL CURRÍCULUM ESCOLAR
Lo
que es enseñado es solamente un aspecto
de las consecuencias prácticas de
los nuevos paradigmas en educación,
otro es cómo organizamos lo que enseñamos.
La
perspectiva de un currículum neutral,
objetivo, ajeno a los valores de una cultura,
y organizado como una compilación
de disciplinas fragmentadas e independientes
obedece a un paradigma positivista. Mientras
que la perspectiva de un currículum
que se enmarca alrededor de múltiples
realidades y visiones que pretenden que
los alumnos vean el mundo a través
de diversos lentes obedece a los paradigmas
alternativos.
El currículo está circundado
por la cultura a la que responde ya sea
en forma explicita (el contenido a ser enseñado)
e implícito (las estructuras de la
escuela). Sin embargo, en su mayoría,
este se encuentra construido en el marco
de la tradición europea-americana,
caracterizada por separar la cultura del
currículo y percibida generalmente
como neutral y universal. De esta manera
el típico currículo trabaja
para “desculturizar”.
Green
(1993) indica que el ver la cultura como
un marco que da la coherencia del currículo
es pensarla como una estructura que permite
a los alumnos ver el mundo a través
de diversas perspectivas “o a través
de los ojos de otros”. Al aprender
a ver a través de múltiples
perspectivas, los alumnos podrían
ser auxiliados a construir puentes entre
ellos mismos, y atender a un rango de historias
humanas que ellos mismos provocarían.
Con
respecto a las disciplinas escolares, Eisner
(1990) señala que aunque la literatura,
artes visuales, música, historia,
teatro y danza, así como las matemáticas,
son reconocidas como cognitivas, en la práctica
esto no sucede ya que por ejemplo las artes
son colocadas al margen del currículum
escolar. Además, estas materias no
se incluyen en los exámenes de admisión
a las universidades. Este proceder corresponde
a un enfoque positivista porque concede
la primacía a las ciencias y a las
matemáticas en detrimento de las
humanidades.
Kincheloe (1991) indica que los investigadores
de línea crítica han encontrado
conexiones entre lo patriarcal y el liderazgo
educativo etnocentrista por un lado, y por
el otro, las definiciones de lo clásico.
Lo anterior excluye las contribuciones de
las mujeres, minorías, la literatura,
las artes y la música del currículum.
![[pagina siguiente]](graficos/bt_sigue.gif)