10 de mayo de 2004 Vol. 5, No. 4 ISSN: 1607 - 6079
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Refractores y reflectores

En los telescopios ópticos, por la manera de captar la luz, también existen dos variantes. Los telescopios refractores usan lentes y los reflectores usan espejos.

 

 

Refractores

Los telescopios refractores son generalmente más pequeños y tienen aperturas que van desde unos 5 cm. hasta 10 cm. Actualmente los astrónomos no utilizan mucho los refractores, debido a que si queremos recolectar mucha luz de un objeto tenue, necesitaríamos una lente muy grande. La única forma de soportar una lente es alrededor de su borde y la fuerza de la gravedad la deformaría al mover el telescopio. El mayor refractor en el Mundo es el Refractor Yerkes de 40 pulgadas, localizado cerca de Chicago en los Estados Unidos. El telescopio del Antiguo Observatorio de Greenwich es un refractor de 28 pulgadas. (El primer telescopio construido, que se atribuye al holandés Hans Lippershey era refractor, pues estaba construido con dos lentes. También el telescopio utilizado por Galileo en 1609 era de este tipo.)

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Reflectores

Los problemas inherentes al soporte de la lente en un refractor y las pérdidas de luz debidas a su paso a través de las gruesas piezas de vidrio, son superados en el telescopio reflector, usando un espejo en lugar de una lente para recolectar la luz. El espejo de un reflector está en el fondo del tubo del telescopio y consiste de un disco de vidrio grueso y rígido, cuya superficie superior ha sido pulida para reflejar toda la luz que llegue a ella hacia un foco cerca del extremo superior del tubo del telescopio. Este espejo puede ser soportado, no sólo por sus bordes, sino por toda su superficie posterior. La superficie superior, generalmente con la forma de un segmento de esfera o de paraboloide, se hace altamente reflejante al evaporarle, al vacío, una delgada capa de aluminio.

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Se supone que fue el matemático escocés James Gregory quien describió por primera vez un telescopio con un espejo reflector en 1663 y el físico y matemático inglés Isaac Newton construyó el primer telescopio reflector en 1668. Para evitar que el ocular y la cabeza del observador intercepten gran parte de los rayos incidentes, la luz reflejada por el espejo cóncavo debe llevarse a un punto de visión conveniente al lado del instrumento o debajo de él. Gregory ya había solucionado esta dificultad en su diseño interponiendo un segundo espejo cóncavo, para enviar los rayos de luz a un ocular. Al primer espejo recolector se le conoce como primario y al segundo como secundario.

En 1931, el óptico alemán Bernard Schmidt inventó un telescopio combinado reflector-refractor que puede fotografiar con nitidez amplias áreas del cielo. Este telescopio contiene en un extremo una lente delgada y un espejo cóncavo con una placa correctora en el otro. El mayor telescopio Schmidt, con una lente de 134 cm y un espejo de 200 cm, está en el Observatorio Karl Schwarzschild, en Alemania.