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Casi todos los intelectuales de nuestro país, si no es que todos, han tenido una relación directa con Paz, ya sea porque admiran y aprecian la calidad de su obra o porque contaron con el privilegio de colaborar con él. Irma González pudo conocerlo en vida y entablar una conversación, debido a que elaboró un ensayo de una de las obras de Paz, que casi no ha sido estudiada: La hija de Rapaccini. Lo conocí en persona, fue para la instauración de la cátedra Joao Guimaraes Rosa en la UNAM por el año 89-90. Algo que me llenó de rabia, fue que sus propios colegas, su propia gente no le aplaudiera. Era como estar ante un clásico vivo que no merecía un aplauso, una sonrisa, lo cual se me hizo totalmente injusto. Por que definitivamente Paz en University of Texas at Austin era todo un acontecimiento, la gente viajaba de todos lados nada más para estar cerca de él. Tuve la audacia de acercarme porque yo había hecho un ensayo sobre
La hija de Rapaccini, obviamente la única obra teatral de Paz, muy
poco estudiada y me acerqué a su esposa Marijó, una persona sencillísima,
muy amable, y le dijo: “Octavio, Octavio ven, ven, alguien ya estudió
a La hija de Rapacini y es de ella”, a Octavio le llamó la
atención y me invitó a su casa a conversar, por que La
hija de Rapaccini casi
nadie la ha estudiado. Octavio era una persona que te miraba a los
ojos, también un gigante porque aparte de todo tenía una estatura
mítica. Pero definitivamente una persona muy buena. La tercera vez
que lo vi fue antes de irme a hacer mi estudio doctoral a Estados
Unidos, el señor me recordaba, tenía una memoria fotográfica. Ahora
como persona, ahí no me meto, definitivamente yo me quedo con la figura,
con su letra con su escritura. Yo creo que es una falta de respeto,
que sin conocerlo y sin ser parte de su círculo de amistad, yo me
pusiera a juzgar su vida. Ahora, tampoco podemos ignorar algo
que si es cierto, por ejemplo: el poeta inglés Keats decía que “los
poetas eran como las arañas, que no podían tejer sin la tela de sus
propias entrañas”. Entonces no puedes deshacer la condición, circunstancia
y contingencia, por que si él no hubiese estado en la India, donde
hubiese estado esa "MAHAPRAJNAPARAMITA" maravillosa y precisamente
adentrarse en ese pensamiento oriental que le da esa unidad, esa bipolaridad,
precisamente esa conjunción de su poética binaria, el ying y el yang que es el correlato objetivo de su poética.
Cultura concienzuda, critica, una lectura iconoclasta, una lectura cuestionadora, era un excelente lector y lo mismo te hablaba de literatura eslava que de literatura clásica, que de literatura norteamericana, que de literatura griega, él hablaba de todo con conocimiento de causa, no era una persona que nada más se aprendía las entradas de una enciclopedia. Era una persona que había leído a profundidad y había establecido toda la red de canales comunicantes que hacen al conocimiento humano un todo, eso es rarísimo y eso provoca muchísimo coraje en el ignorante. Tampoco quiero convertirme en una fan incondicional, por que también sería una falta de respeto a la propia escuela que él mismo instauró. Hay que cuestionar algunos de sus presupuestos, si los cuestiono y no los encuentro tan atractivos, ahora, quizás hayan sido ciertos en su época, pero creo que si ha evolucionado la sociedad mexicana y va hacia otros rumbos y no necesariamente muy buenos |
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